Programa de Cooperación en Seguridad Regional (que alguna vez señaló la ex Secretaria de Estado, M. Albright) en un escenario internacional mucho más complejo que el de la Guerra Fría. Segundo, el documento reconoce los“límites que tiene el poder militar” para resolver los múltiples desafíos que hoy enfrenta Estados Unidos en el ámbito de la paz y la seguridad internacional. Dos guerras simultáneas(Irak y Afganistán), esta última con un muy mal pronóstico según admiten en privado altas autoridades norteamericanas, la incapacidad para doblegar las actividades nucleares de Irán, los constantes desafíos de Corea del Norte o las nuevas“amenazas no convencionales a la seguridad”, demuestran que una abrumadora capacidad militar no lleva necesariamente a los resultados buscados en el manejo de algunas crisis, que los costos que se pagan pueden ser altos, y que si bien Estados Unidos puede imponer una supremacía en el corto plazo, se hace mucho más complejo tener una“estrategia de salida” eficaz que garantice la estabilidad y la continuidad de regímenes“amigos”, sin una presencia casi permanente de tropas norteamericanas en alguna de estas áreas de conflicto. Tercero, la constatación de lo anterior ha reforzado en el nuevo documento el énfasis en la diplomacia y los recursos del“poder blando” como complemento indispensable al poderío militar estadounidense, además porque en esta nueva versión de la NSS se reconoce explícitamente que frente a los desafíos del nuevo siglo, ninguna nación, por poderosa que sea, puede enfrentar por sí misma y sin la cooperación de otros, la magnitud y complejidad que éstos representan. De ahí la apelación explícita a la necesidad de un manejo colectivo y multilateral, y a la concertación con“países amigos” como estrategias indispensables(ya no optativas) para abordar los temas internacionales que hoy preocupan a este país. El llamado a renovar el liderazgo de Estados Unidos en el mundo pasa entonces, ahora ya nítidamente, por la capacidad para involucrar y comprometer a otros en políticas donde este país tiene intereses vitales y donde la generación de alianzas y coaliciones será cada vez más importante para asegurar resultados que reflejen estos intereses. Julio de 2010, Página 2 El ocaso del unilateralismo y el nuevo realismo en la política exterior Los contenidos de la nueva NSS constituyen un reconocimiento manifiesto al fracaso de las estrategias“unilaterales” que han estado presentes siempre en la política exterior norteamericana, cuya versión más reciente fue la“Doctrina Bush” que justificaba los ataques“preventivos” y la imposición de determinadas formas de gobierno, e implicaba ejercer una forma de liderazgo de subordinación que ponía a otros países en la encrucijada de sumarse a las iniciativas de Estados Unidos, o someterse a las consecuencias de no hacerlo –situación que vivieron Chile y México en 2003, cuando se opusieron a la guerra en Irak en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas). El fracaso de esta política a partir del desastroso resultado de los primeros años de la guerra en Irak, y la derrota de los republicanos en las elecciones legislativas del 2006, llevaron a que bajo la segunda administración Bush se comenzara a desplegar una nueva estrategia internacional más orientada al compromiso y la búsqueda de acuerdos y, en definitiva, a un mayor realismo respecto a las capacidades de Estados Unidos para transformar el mundo del siglo XXI, algo que en los comienzos de esa administración quisieron hacer los sectores“neo-conservadores” de la política exterior, que creían en la existencia de un mundo“unipolar” donde Estados Unidos, en especial aprovechando la coyuntura de los atentados a las Torres Gemelas en el 2001, dictaría los nuevos términos del orden internacional de la post Guerra Fría. En cambio la nueva NSS: a) asume la necesidad del multilateralismo; b) admite la importancia del diseño de políticas a partir del mundo“tal cuál es”(lo que implicará a veces priorizar la estabilidad sobre la promoción de la democracia, volviendo así la política exterior a una suerte de realismo tradicional que los neo-conservadores rechazan); c) reconoce que en un mundo interdependiente habrán muy pocos resultados del tipo“sumacero”; d) y reafirma la ilegitimidad de políticas que buscan imponer valores o sistemas de gobierno a través del uso de la fuerza, lo que dañó la credibilidad de Estados Unidos en el mundo. En el actual documento se habla de ejercer un“liderazgo moral” a través del ejemplo y el trabajo concertado con otros, y en este sentido, se establece la ilegalidad del uso de la tortura, sin excepciones.
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