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Ciudad, sostenibilidad y posconflicto en Colombia : Montería, Pereira, Florencia, Buenaventura
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42 | La nueva agenda urbana: ruta para la construcción de una paz territorial tidad y cohesión, a partir de la riqueza de culturas de los nuevos habitantes urbanos, llegados a las ciudades bajo el impulso de la violencia de las últimas décadas. Para ello, particular importancia asume la generación de espacios públicos que fomenten la convivencia, la identidad y la memoria, cuya con­cepción, diseño y gestión deben contar con amplios procesos de participa­ción y apropiación ciudadana. Asimismo, la planeación no puede seguir siendo un asunto relegado a los expertos y funcionarios públicos. El ordenamiento y la gestión del territorio es función pública esencial, pero su desarrollo debe contar con la involu­cración activa de la ciudadanía y sus organizaciones. Para ello, es preciso fortalecer la confianza entre las comunidades y la administración pública, especialmente en los asentamientos menos consolidados y de mayor informa­lidad. Procesos de mejoramiento integral de barrios y de legalizaciones que involucren realmente a la comunidad y que se vinculen con el ordenamiento del territorio pueden mejorar la confianza y preparar el terreno para construir propuestas más ambiciosas de transformación urbana. Las estrategias dereparación de las ciudades pueden generar una gran dinámica social a favor de la paz y de las transformaciones que el país de­manda para su consolidación. Dicha estrategia demanda acciones integrales y multinivel, de carácter inmediato, pero también de re direccionamiento es­tratégico a mediano y largo plazo. Tal vez uno de los enfoques prioritarios es evitar que haya nuevas víctimas: víctimas de los desastres naturales, vícti­mas del cambio climático, víctimas de la falta de oportunidades. Los planes de ordenamiento territorial y las demás normas de gestión urbana deberían incorporar estos conceptos como referentes para una nueva generación de políticas de desarrollo urbano y territorial acorde con los retos del poscon­flicto, poniendo al centro la equidad, la integración, el enfoque de género y el cuidado de los ecosistemas estratégicos, así como la convivencia, la memoria y la reparación colectiva.