La voracidad fiscal desplegada en todos los sectores de la economía nacional evidencia que el actual gobierno se está quedando sin dinero porque ha dispendiado casi todos los recursos que tenía depositados en los distintos Fondos (Fondo Miranda, Fondo Chino, Fondespa, Bicentenario, Ganancias Súbitas, Miranda, Mao etc.) A pesar del enorme gasto fiscal que ha caracterizado a la administración de Chávez, los recursos no han tenido impacto alguno en la reactivación del aparato productivo nacional debido a que los gastos se orientan primordialmente a mantener la vigencia del proyecto político del Presidente de la República, adquisición de equipos militares y la importación de alimentos, algunos de éstos hoy escasos. Los fondos acumulados entre 2005 y 2009 han estado reduciéndose y en buena parte ya fueron utilizados en el año 2009. Debido a este gasto, el gobierno tiene menos dólares este año y esta carencia se ha hecho evidente en sectores como las ensambladoras de vehículos, que dependen de la importación de partes y piezas. Cadivi, que regula la entrega de dólares al sector privado, mantiene una deuda de 2.000 millones de dólares con las empresas ensambladoras en Venezuela, una situación que podría llevar a la suspensión del ensamblaje y a una caída aún más estrepitosa en la producción de vehículos. La crisis es tan aguda que el gobierno está buscando dinero fresco en todas partes. El gobierno también ha solicitado un crédito de 1.000 millones de dólares al Banco Interamericano de Desarrollo, 500 millones de dólares a la Corporación Andina de Fomento y ha negociado con Portugal una línea crediticia de 1.500 millones de dólares. La Nueva PDVSA y algunos cambios experimentados en estos últimos 12 años La nueva PDVSA es lo que ha venido siendo siempre, una agencia paraestatal, la cual empuja toda una serie de acciones que le competen al Gobierno, porque en Venezuela hoy todo lo que se hace depende, más que en ninguna otra época de la historia petrolera de este país, del ingreso petrolero. En los 12 años que tiene el gobierno del Presidente Chávez hemos escuchado hasta la saciedad el daño patrimonial irreversible que le han causado las empresas petroleras trasnacionales a nuestra patria. Todas y cada una de las autoridades energéticas que han desfilado por los más altos cargos de la administración pública nacional durante esta última década, han dedicado gran parte de su tiempo a despotricar contra las actividades que han emprendido las empresas petroleras internacionales que han operado en Venezuela desde comienzos del siglo XX. La tesis que durante el actual gobierno ha prevalecido sobre el tema de la participación de las empresas transnacionales en Venezuela nos lleva a ponderar las principales críticas que se han hecho desde el sector oficialista a la llamada Apertura Petrolera, que según su visión, dio inicio a un proceso de “desnacionalización” del petróleo, y tuvo como uno de sus objetivos principales el desarrollo de la producción y comercialización de los crudos pesados de la Faja del 6
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