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Venezuela: los grupos guerrilleros y paramilitares como actores de la delincuencia organizadas
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La organización establece relaciones de intimidación con factores internos y externos para prolongar su existencia. Sus actividades están orientadas a la obtención de ganancias económicas (Varios autores, 1988). Para llevar a cabo sus operaciones, la delincuencia organizada debe ejercer un dominio sobre territorios más o menos delimitados. Esto puede ocasionar el desplazamiento de las instituciones del Estado hacia esos lugares, y el traslado a los delincuentes del ejercicio real del poder. En otros lugares, se produce una simbiosis entre los miembros de las organizaciones criminales y los representantes de las instituciones públicas, a través de sobornos o prebendas. De esta forma, las mafias pueden operar sin perturbaciones, e incluso propiciar la elaboración de normas que les permitan subsistir, tales como prohibiciones o limitaciones a las extradiciones y el endurecimiento del secreto bancario. Finalmente, es posible que los líderes de las organizaciones criminales asuman también el poder formal en regiones o países completos, e incorporen al Estado en la estructura ilegal, con lo que entran en la denominación deforajidos (Ramírez Monagas, 2005). Con el control territorial, las organizaciones criminales tienden a expandir sus actividades a otras localidades, y a menudo chocan con los grupos que ya están allí. Estos conflictos pueden resolverse mediante las armas, con procesos de absorción y también a través de alianzas o acuerdos para actividades específicas. Cuando las operaciones de un grupo criminal trascienden las fronteras, se puede hablar de delincuencia organizada transnacional. Los grupos guerrilleros y paramilitares colombianos como organizaciones delictivas transnacionales Los grupos de la guerrilla colombiana, especialmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia(FARC) y el Ejército de Liberación Nacional(ELN), así como los paramilitares, antiguamente agrupados en las Autodefensas Unidas de Colombia(AUC), han evolucionado de actores en un conflicto político armado hasta transformarse en organizaciones delictivas transnacionales. En ocasiones, resulta difícil distinguir un rol de otro, especialmente cuando actividades ilícitas como la extorsión son presentadas ante la víctima como impuestos de guerra, es decir, como si fuese una consecuencia del conflicto político. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia(FARC) nacieron en 1964, como un grupo armado rural, con una estructura organizativa inspirada en el modelo soviético. Inicialmente, el financiamiento de sus actividades provenía de botines de guerra, aportes voluntarios y apoyo procedente de los países de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas(URSS). En este esquema el secuestro, la extorsión y el tráfico de drogas eran fuentes secundarias. La dirigencia del grupo armado rechazaba abiertamente su implicación en estos delitos. 5