Diversos factores facilitaron esta fundación. Desde el fin de la Guerra Fría y la disolución de la Unión Soviética, la Federación Sindical Mundial( fsm ), que agrupaba a las centrales con fuerte influencia comunista, perdió relevancia como actor en la esfera sindical internacional. Al mismo tiempo, el liberalismo económico y la globalización perjudicaron a las organizaciones sindicales, generaron una creciente pérdida de afiliados, redujeron su peso político y provocaron problemas económicos. El acercamiento entre la C iosl y la cmt se debió en buena medida al reconocimiento de que, frente a estas tendencias, algunas viejas divisiones resultaban anacrónicas. El proceso que llevó a la creación de la nueva central mundial despertó diversas reacciones. Para algunos, se trata apenas de la fusión de dos aparatos burocráticos, con un enfoque eurocentrista y un impacto muy limitado(Waterman). Sin embargo, la mayoría de los actores del mundo sindical lo evaluó como algo necesario, como una respuesta adecuada frente a la globalización política, de las empresas y de los mercados. Esto se expresó en la convocatoria del flamante secretario general de la csi a impulsar un«nuevo internacionalismo». Pero, a la vez, el congreso fundacional reflejó la grave crisis que atraviesa gran parte del movimiento sindical: de las 304 centrales que participaron, más de 200, entre ellas muchas latinoamericanas, dependen estructuralmente del financiamiento externo. En las negociaciones para la creación de la csi , el sindicalismo latinoamericano tuvo una participación discreta y simbólica. Solo al final logró introducir algunas de sus reivindicaciones, lo que refleja su débil presencia internacional. Sin embargo, aunque parezca contradictorio, en ninguna otra región del mundo como en América Latina se desarrolló un debate tan amplio y profundo acerca de la creación de una nueva estructura sindical, tanto en el orden mundial como en el regional. Esta discusión no se limitó, como sucede con frecuencia, a un grupo reducido de dirigentes, sino que se extendió a importantes sectores sindicales. El grueso de la discusión se concentró no tanto en la creación de la nueva central mundial como en la conformación de su filial regional americana, un proceso que todavía está abierto. ¿Cómo se explica la contradicción entre el papel marginal del sindicalismo latinoamericano en la creación de la nueva central mundial y las fuertes repercusiones e impactos que el proceso generó en su interior? Esto tiene que ver, en principio, con la situación sui generis del sindicalismo latinoamericano: importantes sectores perciben este proceso como una oportunidad de redefinir y renovar el sindicalismo de la región, mientras que otros se oponen por distintas razones. Este artículo analiza los complejos y contradictorios procesos que atraviesa el sindicalismo latinoamericano en la creación de las nuevas centrales sindicales mundial y regional, lo cual nos lleva a ensayar un análisis del contexto sindical y de los actores y fuerzas que intervienen. Esto, a la vez, genera diversas preguntas. ¿Existen en América Latina bases sindicales nacionales lo suficientemente sólidas y representativas como para crear una organización regional consistente? ¿Cómo se distinguirá la nueva central sindical regional de las que existen ahora o de las que la precedieron? ¿Qué rol podrá jugar ella en el proceso de renovación del movimiento sindical latinoamericano? ¿Qué impacto puede generar en cada país? ¿De qué forma puede proyectar al sindicalismo latinoamericano en el mundo, y cómo se podrá articular con otros actores? América Latina: una escena sindical compleja El proceso de construcción de una nueva central mundial encontró al sindicalismo latinoamericano en una situación difícil y contradictoria, pero con algunas perspectivas interesantes. Durante casi dos décadas, las políticas económicas neoliberales impactaron fuertemente en el sindicalismo de la región. La apertura de mercados, el achicamiento del Estado, las privatizaciones, la desregulación
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