resultado fue el documento titulado Plataforma Laboral para las Américas( pla ), que seguramente será uno de los pilares de la nueva central regional y que, por lo tanto, merece atención. La elaboración de la pla se produjo con vistas a la Cumbre de Jefes de Estado de las Américas que se realizó en noviembre de 2005 en Mar del Plata. Uno de los ejes principales de esta cumbre fue el tema del empleo. Esto motivó que la C iosl / orit , junto con otras organizaciones sindicales, elaborara un concepto propio sobre empleo, que fue presentado y discutido con los gobiernos presentes. Desde el comienzo, sin embargo, se impuso la idea de producir no un simple documento para la cumbre, sino más bien un concepto estratégico. Para ello se recurrió a una metodología novedosa. En lugar de encargar a algunos asesores la elaboración del texto, la orit impulsó un amplio proceso de debate del que participaron las coordinadoras subregionales y las centrales de América del Norte y México. En un segundo paso, el borrador fue discutido en numerosos países. También la clat , que en un primer momento se abstuvo de participar, declaró su apoyo a este documento. Uno de los méritos de la pla consistió entonces en la incorporación al proceso de discusión de las visiones de distintas corrientes sindicales. Este factor contribuyó al proceso de unidad sindical. El documento integra también una visión de género, desarrolla conceptos de medio ambiente y otros aspectos que, en general, resultan difíciles de digerir por el sindicalismo tradicional. En este sentido, la pla va mucho más allá de las reivindicaciones sindicales clásicas, lo que abre la posibilidad de que el movimiento sindical construya alianzas amplias con otros actores sociales. La nueva central sindical: ¿un instrumento de renovación? Una organización supranacional consistente necesita como sustento organizaciones na14 cionales fuertes. Esto significa una pesada hipoteca para la futura csa , que deberá constituirse sobre un paisaje sindical muy complejo. Aunque existen importantes centrales sindicales en algunos países y regiones de América Latina, en otros el sindicalismo se encuentra muy debilitado. En consecuencia, las organizaciones más fuertes tienen que asumir la responsabilidad de dar aliento para garantizar el futuro de la nueva central regional. Muchos ya se preguntan en qué aspectos la nueva central se distinguirá de las experiencias anteriores. ¿Será la csa más de lo mismo? Al fin y al cabo, la nueva central se construirá esencialmente sobre las centrales afiliadas a la orit y la clat . ¿Reproducirá las mismas tradiciones y prácticas sindicales, las antiguas virtudes y los viejos vicios? La diferencia con las experiencias anteriores radica esencialmente en el fuerte proceso de renovación que experimenta la orit desde hace algunos años, que seguramente impactará en la configuración de la nueva central. Pero para mantener esta dinámica renovadora, es indispensable que se consolide el eje progresista que permitió los cambios en la orit . Este eje solamente puede ser integrado por las centrales importantes de la orit , las llamadas«independientes» y, quizás, por algunas centrales de la clat . Para consolidar este desarrollo es también vital la permanencia de los gobiernos progresistas en el poder. El éxito y los avances sindicales en América Latina dependerán, en buena medida, de la suerte de estos gobiernos. Y esto no solo se relaciona con las políticas nacionales, sino también con las estrategias de integración regional. En ese sentido, para la nueva central regional es clave el posicionamiento de estos gobiernos en los órdenes continental y mundial. Por ese motivo, son importantes decisiones tales como el rechazo al avance del Área de Libre Comercio de las Américas( alca ), las posiciones de los gobiernos progresistas contrarias a los tratados de libre comercio con eeuu , la centralidad que ha adquirido la estrategia de integración(un reclamo histórico del movimiento sindical) y el reciente posicionamiento en las negociacio-
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