heterogéneos. Es decir, es un aporte para la elaboración de políticas y acciones concretas destinadas a favorecer la construcción gradual de sociedades del trabajo. Para ello identifica políticas y metas para enfrentar los desafíos de crear empleo decente en los universos de género, jóvenes, trabajadores de PyMES y en el sector informal y rural de la economía. Como es lógico, la agenda habla también de la creación de empleo decente en las empresas modernas del sector formal de la economía. La agenda elaborada por la oit es un componente central para una estrategia de crecimiento inclusivo. Su herramienta principal es la promoción del diálogo social. Para ser abarcativo e incluyente, el diálogo social debería contemplar no solo a los actores sociales del sector formal de la economía, sino también a los actores de la economía rural y del sector informal. Para avanzar en todos los frentes del mundo del trabajo, los sindicatos, dice el documento de la oit , necesitan un enfoque correcto de la relación entre derechos laborales y productividad en las empresas. La clave para lograrlo es la presencia y la libertad del sindicato dentro de la empresa. Por último, la metodología utilizada por la oit resulta de singular utilidad para los sindicatos para la elaboración de programas de trabajo decente, ya que incluye valiosas herramientas para el seguimiento de los progresos obtenidos. Conclusión Es necesario resolver cómo transformar las ideas – fuerza contenidas en la pla en programas concretos. Estas ideas deberían ser reelaboradas y convertidas en indicadores para medir la evolución y los progresos que se registran en las economías nacionales y en las empresas como resultado de las acciones dirigidas a concretar progresivamente la utopía de la sociedad del trabajo. Estos indicadores dependen, en primer lugar, de las grandes categorías teóricas que se han planteado muy resumidamente en este artículo: economía po10 lítica del desarrollo, modos de desarrollo productivo, plataforma de desarrollo, sociedad del trabajo y el concepto de empresa como comunidad de trabajo. Al mismo tiempo, los indicadores dependen de las formulaciones técnicas de la oit acerca del empleo decente, el trabajo digno y la dimensión social de la integración. Estos indicadores permitirían medir el progreso en dos niveles: en los sistemas económicos, sociales y laborales, por un lado, y en las empresas, por otro. En el primer caso, se mide la performance de la aplicación de políticas públicas ajustables a las plataformas de desarrollo. En el segundo, se comprueba si las empresas se van adecuando a los estándares requeridos para funcionar como«comunidades de trabajo». Es decir, si se ajustan a los estándares laborales que se correspondan con las normas internacionales del trabajo, con las legislaciones laborales nacionales y con las incipientes legislaciones laborales y sociales de la integración. El cumplimiento de estas condiciones permitiría pasar de escenarios caracterizados por las tensiones y conflictos entre el capital y el trabajo a ámbitos de cooperación entre gobiernos, sindicatos y organizaciones empresarias. Como señala la pla , se requiere crear instancias en las que el Estado y las organizaciones empresarias y de trabajadores cooperen para hacer posible la evaluación del progreso a través de indicadores que puedan ser incorporados a las mediciones oficiales. La mejor forma es crear comisiones o comités tripartitos de técnicos que den seguimiento al proceso de elaboración de los indicadores con el apoyo de organizaciones estatales y académicas especializadas. Pero también es necesario crear instituciones independientes. La implementación de consejos económico – sociales tripartitos(o cuatripartitos, incluyendo un«sector social») puede ser una de las modalidades para dar seguimiento a las iniciativas políticas y técnicas adoptadas para hacer compatible el desarrollo económico sustentado en aumentos
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La importancia estratégica de la plataforma laboral de las Américas
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