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Alternativas para estrategias de coalición de la centroizquierda : el difícil camino de la unidad en la diversidad
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ALTERNATIVAS PARA ESTRATEGIAS DE COALICIÓN DE LA CENTROIZQUIERDA tiimperialismo e integración con el mundo, etc.. Sería imposible en este trabajo encarar todos estos asuntos, la utilidad y los problemas que se derivan de cada uno de esos principios. Así que acota­remos la discusión a algunas de sus expresiones prácticas: las que tienen que ver con el tipo de re­lación entre intereses particulares y poderes públicos que es preciso impulsar desde un reformismo de centroizquierda, y las que atañen a la relación entre el poder central y los poderes locales. No es ninguna novedad que la dispersión impone de por serios obstáculos para la capacidad de influencia de las fuerzas progresistas en el proceso político. Y la crisis actual puede agravar estas dificultades, agudizando enfrentamientos entre actores que se posicionan en forma muy distinta, y hasta opuesta, frente a los conflictos en danza. Pero ella también puede ser una opor­tunidad para la colaboración entre distintas expresiones de este amplio y difuso campo político, en la medida en que ellas encuentren formas de cooperar para lograr fines comunes, por ejemplo en esos dos terrenos. Será necesario, para avanzar en esta dirección, comprender adecuadamente las razones de la crisis del kirchnerismo, y las vías por las que él puede evolucionar de aquí en más, dado que los proble­mas a resolver para la centroizquierda y las oportunidades para su crecimiento dependerán deci­sivamente de la medida en que en este proceso se reiteren circunstancias ya conocidas en lascrisis peronistas, y ellas se combinen con rasgos novedosos de esta particular etapa que estamos vi­viendo, y de su agotamiento. La crisis LA CRISIS DEL KIRCHNERISMO del kirchnerismo La crisis del kirchnerismo Comprender las razones y factores actuantes en la crisis en que se ha sumido el oficialismo es el pri­mer paso entonces. Un diagnóstico realista, que no minimice los problemas estructurales, por el afán excesivo de responsabilizar de todo lo malo que pasa al gobierno de turno, y que no exagere las capacidades de otros actores, ni las oportunidades que les pueda brindar la coyuntura para poner remedio a aquellas dificultades, es de una importancia esencial. Los errores de las precedentes experiencias en que hemos dicho debemos referenciar el diseño de la actual estrategia, ilustran muy bien, demasiado bien, este punto: Alfonsín creyó que la de­mocratización iniciada en 1983 haría casi mágicamente posible todo lo bueno de la justicia social peronista, sin cargar con sus dificultades ni sus derivas autoritarias, con lo que fácilmente ingresaríamos al mejor de los mundos, y lo cierto es que ni la situación daba para tanto, ni era tan fácil destilar la tradición justicialista, ni la radical, para lograr el elixir socialdemócrata bus­cado; en cuanto al Frepaso y la Alianza, se convencieron sin demasiadas vueltas de que, sin co­rrupción, o mejor dicho, con una más acotada que la menemista, se podrían mejorar los rendimientos de la convertibilidad, precisamente en el momento en que se agotaba irremedia­blemente lo que ella podía dar de y a la vez se volvía más difícil salir de ella. En ambos casos, 7