Druckschrift 
Alternativas para estrategias de coalición de la centroizquierda : el difícil camino de la unidad en la diversidad
Entstehung
Einzelbild herunterladen
 

MARCOS NOVARO Un punto UN PUNTO DE d PA e RTID p A a : rtida: LAS EXPERIENCIAS LOCALES Y PROVINCIALES Las experiencias locales y provinciales Un punto de partida: las experiencias locales y provinciales Gobiernos de centroizquierda han sido electos y reelectos en varios municipios, y más reciente­mente en algunas provincias del país. Ellos constituyen invalorables oportunidades para mostrar a la ciudadanía que se puede gestionar el poder público de un modo creativo, reformista y progre­sista, y también para formar dirigentes y cuadros en la administración de la cosa pública. La crisis del kirchnerismo significará, como hemos dicho, la oportunidad para extender a nuevos distritos y localidades estas experiencias. Pero supone también una aceleración de los tiempos y los desafíos: exige desarrollar cuanto antes una política nacional capaz de contener esas experiencias locales, y proveerlas de conducción unificada para competir por el poder político a todos los niveles y en todos los terrenos. Porque, como también señalamos, aunque quienes abandonan al oficia­lismo en principio pueden ser propensos a apoyar una alternativa de centroizquierda, con el paso del tiempo, de no surgir una opción de esa orientación, su decepción bien puede ser representada por iniciativas de una orientación distinta, incluso opuesta. Sabemos que por mismas las experiencias locales tienen un alcance limitado en términos de su capacidad transformadora. Y que el desafío nacional excede las capacidades de las fuerzas actual­mente existentes en este lado del espectro político. La clave está en desarrollar un programa de reformas y una estrategia coalicional suficientemente amplios y creativos como para, desde la po­lítica nacional, potenciar las experiencias locales, sin subsumirlas ni instrumentalizarlas, y lograr así avanzar lo más rápidamente posible en una construcción política que abarque todo el país. Las experiencias previas enseñan también que no es recomendablequemar etapas. Hacer historia retrospectiva nunca es fácil, pero no podemos dejar de pensar en cuán distinto hubiera sido el proceso de declive de la convertibilidad, y sobre todo cuántas oportunidades hubiera habido para el cambio, de haber sabido el Frepaso esperar por su momento para competir por el gobierno na­cional, de haber apostado a la construcción desde los distritos, en vez de atender casi exclusiva­mente a la competencia electoral por la presidencia. Ahora bien: hilvanar las construcciones locales a una estrategia nacional también encierra proble­mas, porque ellas son inevitablemente heterogéneas, tienen tiempos de maduración muy distintos entre, y están sujetas a presiones yseducciones de todo tipo desde otros proyectos políticos nacionales. En un sistema de partidos a la vez desequilibrado a favor de una fuerza predominante, y extremadamente lábil en términos de fronteras organizativas e identitarias, encerrarse en el te­rritorio propio y desentenderse de la suerte de los líderes nacionales afines, para mantener la má­xima autonomía posible, puede ser una tentación muy fuerte. Pero ceder a ella, aunque coyunturalmente provechoso, a largo plazo será fatal. 14