MARCOS NOVARO vando para todos los actores nacionales los costos de transacción para formar mayorías, por lo que las dificultades que cabe esperar en este sentido serán, para una futura coalición alternativa, probablemente todavía mayores que en el pasado. Debe reconocerse, por otro lado, que desde la crisis de 2001 hasta la actualidad el cobro de impuestos no coparticipables y el incremento de los poderes de excepción en manos del gobierno nacional han actuado como un freno en alguna medida necesario frente a los riesgos de una siempre latente desarticulación del sistema político. El problema que deberá resolver, en este sentido, una coalición de centroizquierda es en qué medida puede sacar provecho de las resistencias locales frente a estos mecanismos centralizadores sin favorecer esta desarticulación, y cómo puede transformarse su crítica, y el progresivo debilitamiento de la centralización kirchnerista, en ocasión para emprender reformas racionalizadoras de las relaciones fiscales y su relación con la competencia política, que eviten un nuevo ciclo de descentralización anárquica y disfuncional. A este respecto, debería poder conciliar el aprovechamiento de oportunidades electorales a nivel local y provincial, con la simultánea construcción de una coalición nacional capaz de negociar y/o imponer un nuevo sistema de coparticipación y reglas de responsabilidad fiscal, junto a mecanismos más transparentes y racionales de negociación de las leyes y la distribución de recursos excedentes en el Senado. Un menú UN MENU DE RECOMENDACIONES PRÁCTICAS de recomendaciones prácticas Un menú de recomendaciones prácticas Sobre la base de estas consideraciones es posible pensar, en suma, una serie de recomendaciones prácticas, algunas de ellas sin duda de difícil aplicación, pero que apuntan en conjunto a dotar de viabilidad a una nueva coalición de mayorías: 1. Una estrategia de centroizquierda debe basarse ante todo en una eficaz organización territorial que sea capaz de ampliar progresivamente la competitividad del sistema político, sobre todo en distritos donde se ha ido imponiendo un monopolio o cuasimonopolio de la representación electoral. Esta estructura debe dotarse de reglas de juego internas suficientemente sólidas para asegurar la cooperación a largo plazo entre los actores participantes de la coalición. Dada la distribución muy desigual, y en general precaria, de las estructuras existentes en el territorio, una de las claves para lograr el acatamiento de estas reglas es la posibilidad de tomar decisiones centralizadamente: establecer compensaciones entre distritos para permitir el aprovechamiento de los recursos organizativos y los liderazgos que ofrece cada uno de los miembros en cada lugar, protegerse frente a la eventualidad de intrusiones oportunistas, y traducir a criterios comunes la disposición de recursos muy heterogéneos(intención de voto e imagen en la opinión pública, representatividad institucional, sindical, recursos económicos u organizacionales, afiliados, etc.). La ausencia de líderes descollantes puede ser para este fin una ventaja más que una dificultad. Pero el éxito dependerá finalmente de que cada uno de los miembros tienda a conformar una sólida es12
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Alternativas para estrategias de coalición de la centroizquierda : el difícil camino de la unidad en la diversidad
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