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Izquierda democrática : el difícil camino de la unidad en la diversidad
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IZQUIERDA DEMOCRÁTICA: EL DIFÍCIL CAMINO DE LA UNIDAD EN LA DIVERSIDAD pasiva y muda que se usa al antojo de quien la ejerce. Actuar en política, lo explicó con crudeza Max Weber, es entenderse con las miserias humanas; estratar con los poderes diabólicos que acechan todo poder. Entre el moralismo impotente y la cínica seducción del poder hay un angosto camino que es el de una política capaz de unir convicciones con responsabilidad por las consecuen­cias de sus actos. Es necesario decir que la discusión que estamos haciendo no se remite a ninguno de los sujetos po­líticosrealmente existentes en la Argentina, sino que se propone abrir(o tal vez, mejor, reabrir) un debate orientado a la gestación de un nuevo actor político, capaz de encarnar los valores de una izquierda democrática, reformista y con vocación de mayorías y de gobierno. Si la premisa es que esa fuerza política no existe, aparece como necesaria la indagación de sus afluentes potencia­les; eso lleva a asumir el carácter políticamente plural y culturalmente diverso del sujeto a construir: si se entendiera la propia identidad, cualquiera fuese, como portadora excluyente, en términos históricos y actuales, de los valores que definen a este sujeto político la discusión quedaría auto­máticamente clausurada. No se puede pretender, sin embargo, que nadie renuncie a pertenencias o a tradiciones que lo constituyen políticamente; la cuestión es que las identidades políticas histó­ricamente construidas valoricen lo nuevo y no sean justificativos de conductas sectarias o conser­vadoras. El diálogo entre culturas políticas diversas, y a veces duramente encontradas, es una necesidad específica de la conformación de un sujeto político de la izquierda argentina. Las dos almas de la izquierda argentina Las dos almas LAS DOS ALMAS DE LA IZQUIERDA ARGENTINA de la izquierda argentina Si tuviéramos que definir el campo potencial de la izquierda reformista argentina habría que ad­mitir su heterogeneidad cultural e ideológica. Una heterogeneidad mayor que la que existe en pa­íses como Chile y Uruguay y también que la que caracteriza a las izquierdas de los países europeos; una diversidad que tiene raíces históricas y cuya principal referencia histórica es la emergencia del peronismo a mediados de la década del cuarenta del siglo pasado. Hasta entonces, la izquierda argentina se expresaba principalmente a través de dos partidos, so­cialista y comunista, que se reconocían a mismos como herederos críticos del liberalismo argen­tino. En palabras del peruano José Carlos Mariátegui, pensaban queel destino de todo liberalismo auténtico es preparar el camino al socialismo. Esa articulación entre liberalismo y socialismo ya había entrado en crisis durante la década del treinta; el triunfo del peronismo y la historia posterior a su derrocamiento en 1955 pondría en escena una articulación alternativa, la del socialismo con el nacionalismo. Excede las pretensiones de este trabajo un análisis de la compleja causalidad y la vastedad de consecuencias ideológicas y culturales que supuso la irrupción del peronismo. Para sus propósitos, es suficiente consignar que la amalgama discursiva y práctica entre avances sociales impulsados desde el Estado, definiciones políticas de corte antimperialista y tensas relaciones con la ideología y las instituciones de la democracia liberal que produjo el movimiento de Perón, dejó 7