EDGARDO MOCCA dado por Oscar Alende se había orientado a una alianza con el peronismo renovador que encabezaba Cafiero; la derrota del gobernador de la provincia de Buenos Aires ante Menem en la elección interna del peronismo significó un duro golpe para esa organización. El ala progresista del Partido Demócrata Cristiano, encabezada por Carlos Auyero, se desprendía, a su turno, de la organización y formulaba su propia propuesta de alianzas. La experiencia de reagrupamiento del reformismo en la década de los noventa, a la que se sumarían luego las dos alas del socialismo argentino ya en proceso de unidad, es tributaria de esta múltiple crisis. La historia de lo que se constituyó primero como Frente Grande y luego como Frepaso, con la participación del socialismo y del ex gobernador justicialista José Bordón es suficientemente conocida como para detenernos en ella. Lo que interesa particularmente del ascenso del Frente –tan vertiginoso como su caída con la crisis de la Alianza- es su discurso novedoso en el universo de la izquierda: una convocatoria a construir un progresismo de mayorías y de gobierno, a abandonar el discurso antisistema de las izquierdas de diverso origen para orientarse en la dirección de reformas concretas y viables en un sentido de justicia social y calidad institucional. La experiencia del Frepaso debe ser recuperada también, a pesar de su desastroso final, en lo que constituyó una experiencia de convivencia política entre cuadros y sectores políticos progresistas de la más diversa inspiración. Fue una comprobación de que las profundas querellas internas entre las fuerzas de izquierda no se resuelven en el debate historiográfico sino en la acción política alrededor de una agenda concreta. Carente de un registro realista de la creciente vulnerabilidad socioeconómica y política de la Argentina en los marcos de la convertibilidad y arrastrado por las demandas estrictamente electorales, el Frepaso concretó una coalición política en la que quedó sumido en la pasividad ante el creciente deterioro nacional. La crisis de la Alianza y el derrumbe del gobierno de De la Rúa en diciembre de 2001 fueron el final lamentable de la experiencia. Una experiencia, de la que de todos modos no se puede prescindir a la hora de pensar el futuro del reformismo en la Argentina. Crisis CRISIS Y OPORTUNIDAD y oportunidad Crisis y oportunidad. El múltiple estallido, económico, social y político, que sucedió al derrumbe de la convertibilidad del peso con el dólar y la quiebra general de los contratos públicos internos y externos clausuró rotundamente una etapa de la vida nacional. No era la crisis de un gobierno: el propio régimen político y hasta la supervivencia de la comunidad política estuvo en entredicho en aquellos días. Fue un pasaje de extraordinaria activación de la sociedad. La clase política quedó en el centro de un huracán de furia e indignación provenientes de los más diversos sectores sociales y expresadas a través de diferentes formas. A los efectos de este trabajo, tiene especial importancia el clima de ideas que se vivía en aquellos días. La derecha política e intelectual apostó hasta muy entrado el 10
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Izquierda democrática : el difícil camino de la unidad en la diversidad
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