enfrenta dos limitantes para una mayor participación en el multilateralismo regional; por una parte, la oposición interna a un mayor protagonismo internacional y, por la otra, el conflicto interno asociado al narcotráfico. Colombia es un caso interesante. Durante la presidencia de Álvaro Uribe, la participación de Colombia en los foros regionales fue muy influenciada por su exitosa política de“seguridad democrática” y su estrecha relación con los Estados Unidos. Por el contrario, el presidente Santos, desde su llegada al poder, ha impulsado una política exterior autónoma en la que, entre otras cosas, le da la mayor importancia a la participación de su país en los foros multilaterales, en especial los de América Latina y El Caribe. Incluso, acogió rápidamente nuevas iniciativas como la de profundizar la integración con países latinoamericanos con fachada pacífica y hacia el pacífico. Los nuevos mecanismos multilaterales regionales La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América(ALBA) En el marco de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, celebrada en la isla de Margarita, el 11 y 12 diciembre de 2001, el presidente Chávez esboza la idea de lo que sería la Alternativa Bolivariana de las Américas, ALBA. Esta iniciativa se concreta el 14 de diciembre de 2004, cuando conjuntamente con el Presidente Fidel Castro, firma la Declaración Conjunta para la creación del ALBA. A partir de junio de 2009 pasó a denominarse Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. Actualmente, además de Venezuela y Cuba, la integran Bolivia, Nicaragua, Dominica, San Vicente y Las Granadinas, Ecuador, Antigua y Barbuda; más recientemente, Santa Lucía y Surinam solicitaron el ingreso como miembros plenos. El ALBA nació como respuesta a las políticas comerciales y económicas propuestas por los Estados Unidos, así como por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional durante la década de los noventa del siglo pasado. En otras palabras, es una respuesta al“Consenso de Washington” y a las propuestas neoliberales. El ALBA se fundamenta, esencialmente, en el liderazgo del presidente Chávez y en los recursos petroleros de Venezuela por lo que su epicentro es Venezuela. No cabe duda que el ALBA responde, ante todo, a la visión geoestratégica, política e ideológica del presidente Chávez. Desde esta perspectiva, el proceso puede considerarse exitoso, pues el presidente venezolano ha logrado crear un bloque bastante homogéneo, especialmente con Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua-el núcleo duro-, que le asegura respaldo y le permite avanzar en iniciativas destinadas a favorecer sus objetivos geopolíticos en la región, e incluso a nivel internacional como ha sido la relación que ha impulsado entre Irán y los países mencionados. A título de ejemplo hay que destacar que en el Manifiesto Bicentenario de Caracas, adoptado en la Cumbre del 19 de abril de 2010, los países miembros se comprometieron a consolidar la independencia, la soberanía y la victoria del socialismo del Siglo XXI. El ALBA se enmarca claramente dentro del objetivo de establecer un Bloque Latinoamericano de Poder y posibilitar la conformación de un mundo multipolar, como vía y medio para enfrentar la hegemonía imperialista 5
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El nuevo multilateralismo regional, Venezuela y los cambios geopolíticos en América Latina
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