y regionalmente); inventariar los programas sociales ejecutados por alcaldías, gobernaciones y gobierno central e iniciativas de intervención social del sector privado y comunitario y; formular un Plan Social de Emergencia para compensar a los grupos vulnerables en caso de confrontar un nuevo shock económico, como el que había tenido lugar en 2002 y su amplificación por la crisis de inestabilidad política del bienio 2002-2003 1 . La bonanza petrolera que siguió a esos años, junto a la instauración de lo que podría parecerse a una política social de protección, o más bien a un conjunto de programas sociales que es lo que en definitiva son las Misiones Sociales, terminó sustituyendo la necesidad de un plan social dirigido a la población vulnerable, por el lado social, así como por restarle importancia a un plan relativamente convencional de protección, por lo favorable de la situación económica. Puestos al día de hoy existen al menos dos condiciones específicas que no permiten, en un plazo previsible, diseñar para Venezuela un plan de protección social como los conocidos en el pasado(los denominados programas de compensación social). La primera razón es que dentro de lo imprevisible que puede ser la economía venezolana, nadie esta previendo un shock económico externo y, aún cuando hay suficientes distorsiones y desequilibrios económicos como para que algunos de sus ajustes puedan tener impactos sociales de importancia, no hay la intención política, ni la necesidad económica de cometer(como lo fue en el pasado) un nuevo error de gobernabilidad aplicando un ajuste económico de alto impacto social. Si como parece indicar la evolución y perspectiva económica del país existe margen para introducir los correctivos fiscales, cambiarios y de precios con bastante gradualidad, así como un desmontaje progresivo y acordado de los controles en general(bajo el supuesto, de que estamos ante la posibilidad cierta de un cambio de autoridades y de política económica 2 ), pues entonces el componente compensatorio o de emergencia social con el que se han diseñado buena parte de los programas de protección social, debería no estar presente. Dicho esto, la política de protección social debería en primer lugar formar parte de un plan social integrado y no, como hasta ahora, de un conjunto de acciones aisladas que no conocen la multicausalidad de los problemas y necesidades a atender, del nivel de jerarquización de las variables intervinientes, y de los efectos no controlados y que no dependen de la acción pública o incluso de los efectos perversos. La política de protección social que necesitamos debe superar la perspectiva unidimensional, esa según la cual frente a un problema social, se diseña una acción pública(programa social o misión), y que actuando sobre una sola 1 El Proyecto Programa de Emergencia Social para Venezuela, Caracas, Mimeo, 2005, fue promovido por el Banco Mundial, con la cooperación de la Fundación Escuela de Gerencia Social del Ministerio de Planificación y Desarrollo. El documento nunca fue publicado por la institución promotora como un“policypaper” porque no contó con la aprobación del gobierno de Venezuela. La versión no oficial se encuentra a disposición del autor por solicitud. 2 Mesa de la Unidad Democrática. Lineamientos programáticos en política económica para un Gobierno de Unidad Nacional. Mimeo. Caracas. Noviembre 2011 2
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