Los aciertos y desaciertos de la política actual como puntos de partida de una nueva política social para los grupos vulnerables Lo que en la actualidad podría parecerse a una política social para los grupos vulnerables son el conjunto de Misiones Sociales. Hasta el año pasado existían 35 de ellas y, como se entenderá, no todas estaban dirigidas a la atención de grupos vulnerables. Ya lo hemos dicho, pero habría que reiterar que las misiones, si bien no son la totalidad de la política social, tuvieron la virtud de convertirse en la constatación del discurso comprometido con el pueblo y sus problemas. Efectivamente ese fue su principal mérito, haber conectado con los problemas de los sectores populares y por lo tanto, allí tenemos un primer listado de poblaciones a atender. Desaciertos Haber hecho la conexión popular y dar respuestas para, por ejemplo, atender las necesidades de asistencia médica primaria de manera oportuna y accesible, distribuir bienes de primera necesidad algo más baratos que en las redes formales o informales de abastecimiento privado, así como renovar la esperanza en la educación, no tanto para los estudiantes formales, sino para los cientos de miles que habían sido expulsados de un sistema que sigue siendo excluyente y de poca calidad, fue parte de la ilusión que compraron los sectores populares. El rosario de necesidades que pretendió ser resuelta por medio de un rosario similar de misiones, desconectadas y descoordinadas entre sí, como si cada problema requiriera de una sola y concreta acción gubernamental, terminó derivando en un esfuerzo presupuestario y gubernamental que nadie sabe su verdadero impacto, salvo el dividendo político que claramente se trata de cobrar por anticipado. Las misiones y sus creadores nunca entendieron(o no les interesaba entender) que el desarrollo social va más allá de dotaciones puntuales y espasmódicas. Ello tiene que ver con el grado de autonomía y los niveles de independencia que los propios beneficiaros van ganando, especialmente de la mano que(no desinteresadamente) les otorga tales servicios sociales. El desarrollo social, al que debe apuntar una política social integral y liberadora, no sólo se preocupa en que las familias pobres o en estado de necesidad cubran sus deficiencias, sino de cómo las cubren. De nada sirve repartir, si con ello no se logra que el beneficiario pueda prescindir de su benefactor. Haberle pedido a la estrategia social de las misiones la liberación del pueblo venezolano era demasiado. Pero al menos, gracias al cúmulo de recursos con el que contaron, debieron haber cumplido con las metas de cobertura que se propusieron 4 . 4 Para la contabilización de la brecha entre la oferta de servicios por parte de las misiones y los anuncios o las metas pueden verse los trabajos de: Yolanda D’Elia y Luis Cabezas, Las Misiones Sociales en Venezuela, Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales –ILDIS-, Caracas, 2008. Leonardo Vera. Políticas sociales y productivas en un Estado patrimonialista petrolero: Venezuela 1999-2007 Revista Nueva Sociedad. No. 215. 2008 10
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