actores fundamentales del sistema de relaciones de trabajo, no es beneficioso. Esa correlación de poderes entre dos actores débiles con instituciones tambaleantes frente a un Gobierno cada vez más fuerte con instituciones que tienden a favorecerlo y con un marco normativo producto de su interpretación particular sobre el“deber ser social”, no favorecen un proceso de diálogo social y un equilibrio que permita enriquecer las discusiones y orientar al país hacia el desarrollo. La definición de un“modelo de país” traducido en una forma de Estado ejercido por un Gobierno e instituciones que contribuyan al equilibrio de fuerzas en la sociedad mediante actividades de mediación, administración de justicia o regulación, es una tarea pendiente que no puede ser resuelta por un sector de la sociedad; hace falta un acuerdo nacional que reconozca la importancia de las instituciones vinculadas a los actores del sistema de relaciones de trabajo y de su fortalecimiento. La realidad actual exige ser creativos en la concepción de un proceso de diálogo legítimo que permita tender puentes entre los distintos actores y sectores sociales. Los retos que plantea el contexto actual y la propia dinámica del sistema de relaciones de trabajo, se hacen mayores dada las características y la situación de crisis que enfrentan los actores y sus organizaciones. El movimiento sindical en una encrucijada El movimiento sindical a nivel mundial y regional atraviesa una crisis severa que lo ha obligado a buscar fórmulas para reanimarse; entre estas formas, destaca la creación de una nueva estructura organizativa para el sindicalismo internacional, como son los casos de la Confederación Sindical Internacional(CSI-2006) 14 y de la Confederación Sindical de los Trabajadores de las Américas(CSA-2008). Estas iniciativas parten de la premisa de que un proceso de unificación fortalecería al movimiento sindical 15 . En este sentido la unión del movimiento se define como: “un proceso mediante el cual las distintas expresiones del pensamiento y acción de la clase trabajadora coinciden y se concertan en forma solidaria, para lograr objetivos comunes a través de una organización u organismo común, una conducción o dirección común, un programa de acción y estrategias, planes y acciones reivindicativas y de transformación social, comunes”(Moure, 2009, p.83). Se entiende que la unidad no representa un ente o medio unidimensional; su consolidación abarca tres dimensiones en las que el movimiento sindical debe avanzar: a) la unidad de acción: trabajo conjunto de varias organizaciones para defender o conquistar un derecho; b) la unidad programática: va más allá que la de acción, es más permanente e implica un plan de acción y c) la unidad orgánica: contempla la conformación de una unidad de conducción política que abarca el ámbito nacional e internacional(Abad y Goncalves, 2011). La unidad del sindicalismo mundial se ha presentado como un fenómeno progresivo. El caso de Venezuela es particularmente complejo; durante este trabajo ya se ha hecho referencia al contexto en que se desenvuelve el movimiento sindical, así como 14 Conformada por 306 centrales sindicales nacionales de 154 países, en las que representan a 168 millones de trabajadores(Central Latinoamericana de Trabajadores, 2006). 15 “El proceso de unificación surge como un imperativo de sobrevivencia de las organizaciones sindicales independientes y autónomas. Por la necesidad de potenciar a las organizaciones y reencontrar su eficiencia combativa, para reconstruir el poder de la clase trabajadora, para profundizar su compromiso histórico; político, económico, social, cultural y esencialmente para responder a los derechos y conquistas de toda la clase trabajadora”(Navarro, 2009, p. 16). 11
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El movimiento sindical venezolano frente a la situación socio-laboral : desafíos y propuestas
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