Druckschrift 
El estado decisionista y patrimonialista de inclusión popular en Venezuela : 1999 - 2011
Entstehung
Einzelbild herunterladen
 

pueblo oprimido, es el mediador efectivo que entrega bienestar a los menos favorecidos a través de la expansión discrecional del gasto público y gasto social del Estado. En una acción plebiscitaria constante, el pueblo es consultado de las acciones del Estado para que den su aprobación. Aquí el sector militar, como máxima expresión de la soberanía y de los valores nacionales, juega un papel trascendental. Los militares, y sus instintos mesiánicos de convertirse en los redentores de la patria, son los salvadores que vienen a acabar con la corrupción de los partidos tradicionales, con la crisis de gobernabilidad producida por los civiles amorales y apátridas, entreguistas de las riquezas nacionales al capital transnacional ligado especialmente a Estados Unidos. Esta idea guiaría el rumbo de nuestra política exterior de solidaridad internacional con los pueblos oprimidos, pero atadas a las coyunturas del momento y tendiente a crear fracturas en los esquemas de integración subregional(Perú, Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua) y a buscar alianzas estratégicas internacionales no tradicionales(Cuba, Irán, Libia, China, Rusia). A modo de conclusión El decisionismo patrimonialista aplicado en Venezuela ha hecho que se enfrenten dos formas diferentes de entender la democracia y de asumir el Estado. Una forma de democracia representativa se enfrenta a una forma de democracia plebiscitaria. La primera está ligada a una visión pluralista de la sociedad civil que entiende que el país no se puede desarrollar obviando los sectores productivos privados y sin tomar en cuenta la posición de los partidos políticos y los sectores sociales involucrados. Aquí se comprende que el Estado es un factor clave, entre muchos otros, para lograr equilibrio económico y estabilidad social. La segunda está unida a una mayor concentración de poder de decisión en manos del líder y que entiende que el país sólo se puede desarrollar poniendo al servicio del sector social marginado(pueblo) todos los mecanismos institucionales del Estado en aras de construir una sociedad más igualitaria, a la cual progresivamente se le irán sumando otros factores sociales y privados, pero que primero entienda y acepte, como condicio sine qua non, el papel central y soberano del Estado en el proceso que nos conducirá a un destino mejor, siempre por venir. Sin embargo, ninguna de las dos concepciones logra convencer a los ciudadanos venezolanos de que el rumbo del país va por camino seguro, sino que más bien ambos sectores políticos mantienen una fuerte lucha por el poder del Estado y sus recursos estratégicos. Progresivamente, el Estado deja de ser unaarena donde se debaten conflictos sociales importantes, y se trasforma en elbotín del ganador, que dependiendo quién gane la contienda electoral, usará su poder para imponer para castigar al sector opositor. Esto hace que la fatiga cívica y el descontento del ciudadano contra la política y lo político en Venezuela crezcan y que el Estado sea asumido como un ente ineficiente y unmonstruo que consume los recursos, las energías y la esperanza de la sociedad venezolana. 7