Introducción Este documento está dirigido a evaluar el estado actual de las misiones sociales y con base en cómo se encuentran y lo que han alcanzado, determinar hasta qué punto constituyen una alternativa de política social para superar efectivamente la pobreza en Venezuela. Las misiones sociales consisten en un conjunto de programas sociales iniciados por el actual gobierno en el año 2003 dentro de una estrategia electoral para afrontar, en un ambiente políticamente adverso, el Referendo Revocatorio del Mandato Presidencial convocado por iniciativa de sectores de oposición. A partir del año 2004 y atribuyendo a las misiones los resultados electorales favorables obtenidos por el gobierno, se adoptaron como bandera de una estrategia electoral para ganar las elecciones presidenciales del año 2006. Efectivamente entre los años 2003 y 2006, las misiones tuvieron una rápida diseminación en los sectores populares de todo el país y recibieron por parte de estos sectores un fuerte respaldo. Representaron además una modalidad de programa de alto ritmo de crecimiento y se destacaron por ser convocantes de una enérgica movilización social. Pero, desde el año 2007, comenzaron a presentar una acelerada caída en cobertura, operatividad y financiamiento 1 . Al ganar nuevamente las elecciones en el año 2006, el gobierno inició una nueva etapa dirigida a la construcción de un“nuevo orden socialista” caracterizada por fuertes rasgos autoritarios en las maneras de gobernar con graves repercusiones en el debilitamiento del Estado de derecho y de justicia, y altos riesgos para la vigencia del sistema político democrático. En esta nueva etapa, las misiones sociales pasaron a un segundo plano y, aunque todavía siguen siendo una reserva estratégica para las líneas de gobierno y dejaron una huella positiva en la memoria de los sectores populares, los objetivos actuales apuntan en otro sentido. Actualmente, el gobierno centra su atención en un sistema de comunas socialistas que se rige por los lineamientos del Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007-2021. Según la concepción del gobierno, las comunas representan una línea radical de inclusión social en la que el Estado es el único encargado de la satisfacción de necesidades sociales y la población está obligada a orientar sus esfuerzos al bien colectivo, sacrificando las libertades individuales y colectivas, la igualdad ante la ley y la autonomía política, cultural y económica, concebidos como valores perniciosos del capitalismo. La caída de las misiones sociales en la actualidad obedece a que sus virtudes como“emblema” y mecanismo de desburocratización, accesibilidad y protagonismo de los sectores populares en mejorar la calidad de vida y salir de la pobreza, fueron desestimadas y contrarrestadas por el paralelismo, el asistencialismo y la adhesión política, como sus principales debilidades. Tales características hicieron de las misiones un instrumento con propósitos fundamentalmente dogmáticos, de control sobre las instituciones del Estado y captura de las expectativas sociales abiertas con la Constitución de 1999. Los factores que permitieron el auge de las misiones durante los años 2003-2005 pudieron haber contribuido a facilitar una política social dirigida a superar las causas estructurales de la pobreza, como vía real de superación, pero los términos en que fueron concebidas no solamente dejaron intactas estas causas-las cuales se han ido agravando con el tiempo-, sino que han hecho que la población pierda credibilidad en políticas sociales estructurales y progresistas, dirigidas por instituciones sólidas y estables que actúen conforme a los derechos y la justicia. 1 D´Elia Y. y Cabezas, L.F. Las Misiones Sociales en Venezuela. ILDIS. Caracas, 2008. 1
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