• La zona de libre comercio y la unión aduanera: no solo se mantienen listas de excepciones nacionales, sino que aún persiste el caso de los sectores exceptuados de carácter general como el azúcar, el sector automotor, informática y bienes de capital. • El mercado común: no se ha logrado avanzar en los temas más duros asociados con la armonización de políticas macroeconómicas. También se observa que con el tiempo, los países miembros han incrementado la aplicación de restricciones 6 de muy diversa naturaleza al comercio intracomunitario, situación ocasionada, entre otras razones, por problemas bilaterales, tendencias nacionalistas o crisis coyunturales de sectores productivos. Algunas contradicciones que se aprecian en el proceso Las contradicciones que se aprecian actualmente en el MERCOSUR son diversas; en su conjunto describen un cuadro de gran complejidad e inestabilidad que puede poner en riesgo la pervivencia misma del proceso de integración. En este conjunto se incluyen las limitaciones estructurales del bloque, ya expuestas con anterioridad, y problemas bilaterales agudos y prolongados, como el conflicto por las papeleras entre Argentina y Uruguay. A éstas, habría que sumarles las contradicciones que evidencian los gobiernos de los países miembros en sus políticas exteriores y perspectivas frente al MERCOSUR, sobre las cuales vale la pena reflexionar. Dado el enorme peso de Brasil tanto en la creación como en la dinámica de funcionamiento del MERCOSUR, esta reflexión debe iniciarse precisamente con una breve evaluación de su caso. No sería exagerado ver al MERCOSUR como un instrumento fundamental para el proyecto de desarrollo brasileño. Por una parte, la apertura de mercado con la zona de libre comercio facilita a la poderosa y muy diversificada capacidad productiva de este país, un mercado más amplio que complementa el doméstico, de por sí grande, y en condiciones de relativa facilidad y estabilidad de acceso gracias a la normativa del mecanismo; por otra parte, la unión aduanera y, en particular, el arancel externo común, diseñado muy acorde a las capacidades productivas de Brasil, garantiza su liderazgo productivo y otorga más seguridad al mercado ampliado. En tales condiciones, el gobierno brasileño debería ser muy responsable y proactivo en la consolidación del proceso; empero, en la práctica se observa una situación contradictoria, en la que se pudiera apreciar un posible menosprecio por parte de Brasil sobre el futuro del MERCOSUR. Resulta evidente que Brasil no ha realizado mayores esfuerzos por superar las debilidades estructurales que desde sus orígenes presenta el MERCOSUR, lo que refleja el predominio de un marcado nacionalismo de su actuación exterior. El mencionado país no quiere un MERCOSUR que limite su capacidad soberana de acción; más bien le conviene un bloque débil o deficiente. Por otro lado, cuando la situación económica internacional afecta los intereses productivos y comerciales 6 Aldo Centurión(2012) desarrolla este tema. 6
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La entrada de Venezuela al Mercado Común del Sur (MERCOSUR) : implicaciones políticas y económicas
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