I. Paradigmas productivos actuales El«Fordismo» se caracterizaba por la producción de bienes industriales por medio de líneas de ensamble, posibilitando la producción en masa con costos muy reducidos y volviendo estos productos accesibles para una gran parte de la población de los países industrializados, básicamente los de Europa Occidental, Estados Unidos y Canadá. Los altos índices de productividad del modelo sumados a una situación de pleno empleo y un fuerte movimiento sindical permitieron que los salarios de los trabajadores en estos países se elevasen y contribuyesen a mantener el alto nivel de consumo. De la misma manera, las históricas reivindicaciones por mecanismos de protección social, como asistencia a la salud, jubilación, acceso a la educación, seguro de desempleo, entre otros beneficios, fueron transformándose en derechos legales en varios países, sobre todo los más desarrollados económicamente, debido a la alianza política de los sindicatos con los partidos socialdemócratas de diferentes matices que gobernaron, o participaron de sus gobiernos. Todo esto, sumado al pleno empleo y a los buenos salarios, aseguraba la estabilidad social (CHESNAIS, 1996, p. 300). La estabilidad monetaria estaba asegurada por el cambio fijo mantenido por la paridad entre el dólar americano y el patrón oro, al que se vinculaban las demás monedas de los países industrializados, proceso coordinado por el Fondo Monetario Internacional – FMI. Finalmente, el Estado disciplinaba el funcionamiento del sector privado, cuando era necesario, y también intervenía para suplir deficiencias sectoriales o para fortalecer la demanda (CHESNAIS, 1996, p. 300). 7
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El monitoreo de empresas multinacionales : una visión del movimiento sindical
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