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Cómo contrarrestar a la extrema derecha: lecciones desde Brasil
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cabida a los actores de extrema derecha. En esencia, demarcar significa aislar a la extrema derecha en lugar de ignorarla. La confrontación es una forma más activa de oposición. Los actores políticos e institucionales pueden adoptar posturas deslegitimadoras o estigmatizadoras, denun­ciando abiertamente los discursos de la extrema dere ­cha y distanciándose de sus políticas. De manera simi ­lar, el periodismo podría trabajar para exponer contra ­dicciones, filiaciones extremistas o las consecuencias perjudiciales de las agendas de extrema derecha. La adaptación, en cambio, implica la adopción parcial o total de posturas de extrema derecha. La lógica de«si no puedes con ellos, úneteles» apunta a recuperar vo­tantes mediante la cooptación de la retórica o las políti ­cas de la extrema derecha(Bale et al. 2010). Esto puede incluir imitar posturas políticas, formar coaliciones o amplificar discursos similares. Los medios de comunica ­ción también pueden reproducir marcos de extrema de ­recha, normalizando así su discurso y, en algunos casos, «eliminando el estigma del extremismo»(Ellinas 2018). Sentido de la oportunidad La eficacia de estas estrategias suele depender del momen­to en que se aplican. Por ejemplo, la demarcación es espe ­cialmente eficaz antes de que la extrema derecha haya ad ­quirido una influencia sustancial. El caso de Bélgica ofrece información útil en este sentido(De Jonge 2021b). En Flan ­des(el norte de habla neerlandesa), los partidos de extrema derecha se han consolidado, mientras que en Valonia(el sur francófono) siguen siendo marginales. Esta diferencia pue ­de explicarse en parte por la aplicación constante de un cordón sanitario en Valonia por parte de actores políticos y mediáticos, con el que se ha excluido sistemáticamente a las voces de extrema derecha de las plataformas convencio­nales. Cuando estas medidas se aplican de forma temprana e integral, pueden impedir que la extrema derecha obtenga la visibilidad que necesita para crecer. Sin embargo, cuando esto no se logra, incluso pequeñas bre ­chas pueden tener efectos enormes(Art 2011; Heinze 2018). Contexto Por último, el contexto importa. No existe una fórmula uni ­versal para contrarrestar a la extrema derecha; lo que fun ­ciona para un actor en un contexto puede fallar en otro. Una estrategia eficaz en el nivel local puede resultar con­traproducente en el nivel nacional, o viceversa. De igual manera, si bien una combinación de demarcación y adap ­tación puede ayudar a los partidos de centroderecha a re­cuperar votantes de extrema derecha en el corto plazo (Van Spanje y De Graaf 2018), al mismo tiempo esto puede perjudicar, en el largo plazo, a los partidos de centroiz ­quierda o erosionar normas democráticas más amplias. Además, investigaciones recientes sugieren que adoptar posiciones de extrema derecha rara vez logra su objetivo previsto; por el contrario, a menudo simplemente legitima los discursos de extrema derecha y expande su influencia (Krause et al. 2023). Con esta perspectiva analítica, nos centramos ahora en el caso de Brasil, un contexto particularmente relevante dada su reciente experiencia bajo un gobierno alineado con la política de extrema derecha. Al tratarse de una democracia grande y diversa, con instituciones sólidas aunque cuestio ­nadas, Brasil ofrece un caso valioso para probar y refinar las nociones extraídas principalmente de la investigación europea sobre las respuestas a la extrema derecha. El caso de Brasil Jair Bolsonaro, un ex-militar con una larga pero marginal carrera en la Cámara de Diputados de Brasil, fue visto ini­cialmente como un outsider político con limitadas posibili ­dades de éxito nacional. Se presentó con una coalición poco convencional de dos partidos minoritarios de derecha: el Partido Social Liberal(PSL) y el Partido Renovador La ­borista Brasileño(PRTB). A pesar de pasar la mayor parte de su carrera en los márgenes de la política, Bolsonaro sal ­ a la fama en los años previos a las elecciones de 2018 como la figura más visible de la extrema derecha emergen ­te de Brasil(Rocha 2021). Su elección marcó una ruptura en el panorama político de la posdemocratización brasileña. Durante más de dos ­cadas, el poder se había alternado entre el Partido de los Trabajadores(PT), de centroizquierda, y el Partido de la Socialdemocracia Brasileña(PSDB), de centroderecha. La victoria de Bolsonaro no solo alteró este patrón, sino que reemplazó a la centroderecha tradicional por una extrema derecha de reciente ascenso(Santos y Tanscheit 2019). Aunque su éxito sorprendió a muchos, su campaña y presi ­dencia se mantuvieron coherentes con las posturas que ha ­bía defendido durante mucho tiempo, basadas en el con ­servadurismo moral, una línea dura frente a la delincuencia y un abierto elogio a la dictadura militar brasileña. Tras haber roto con el PSL durante su presidencia, Bolso ­naro se unió al Partido Liberal(PL) a finales de 2021. El PL se convirtió rápidamente en el partido con mayor represen­tación en el Congreso Nacional de Brasil, lo que refleja tan ­to la influencia personal de Bolsonaro como la creciente consolidación institucional de la extrema derecha. Dado que ahora ostentaba el Poder Ejecutivo y contaba con apoyo parlamentario, la contención pasiva de la extre­ma derecha o la no intervención ya no eran viables. Las respuestas de los actores democráticos debían ser oportu ­nas, coordinadas y asertivas. En diferentes momentos, dis ­tintos grupos se movilizaron para defender las instituciones y contrarrestar la deriva autoritaria. Cómo contrarrestar a la extrema derecha: lecciones desde Brasil 2