La experiencia de Brasil bajo el gobierno de Bolsonaro pue de entenderse en función de tres puntos de inflexión claves que marcaron tanto el ascenso como la resistencia contra el gobierno de extrema derecha: la pandemia de covid-19, las elecciones de 2022 y los ataques del 8 de enero de 2023 en Brasilia. (i) La pandemia de covid-19: de la crisis a la coalición La primera gran prueba llegó con la pandemia de covid-19. Bolsonaro se convirtió en uno de los líderes mundiales más destacados asociados con el negacionismo de la pandemia. Desalentó el uso de mascarillas, promovió reuniones multitudinarias, respaldó tratamientos no probados y di fundió desinformación. El costo humano fue catastrófico: Brasil registró más de 700.000 muertes relacionadas con el covid-19, solo superado por Estados Unidos. En respuesta, el Congreso Nacional –en particular el Senado– creó una Comisión Parlamentaria de Investigación(CPI) para inves tigar la gestión de la crisis por parte del gobierno federal y desempeñó un papel destacado en esta respuesta. La CPI reunió a actores de todo el espectro político y cumplió un papel fundamental en la documentación de casi dos años de inconducta del gobierno federal. Esta iniciativa legislati va evolucionó hacia una coalición multiactor más amplia, caracterizada por una fuerte alineación con fuerzas extraparlamentarias, como iniciativas lanzadas por organizaciones de la sociedad civil y los principales medios de comunicación, entre ellas la iniciativa del Consorcio de Vehículos de Prensa, que monitoreó de forma independiente los da tos de la pandemia y promovió una campaña temprana a favor de la vacunación. También transformó el panorama político frente a las elecciones de 2022, proporcionando una plataforma para el escrutinio público y la movilización de la oposición. La pandemia se convirtió así en un mo mento de aprendizaje colectivo que obligó a las institucio nes, la sociedad y los medios de comunicación a confrontar las realidades del gobierno de extrema derecha. Sentó las bases para alianzas intersectoriales y contraestrategias más coherentes que serían cruciales en crisis posteriores. (ii) Las elecciones presidenciales de 2022: disputar el poder y proteger las instituciones El segundo punto de inflexión se produjo durante las elec ciones presidenciales de 2022. Bolsonaro aprovechó su mandato para ampliar su atractivo electoral, introduciendo programas sociales específicos y mecanismos presupuesta rios discrecionales, como el«presupuesto secreto», para asegurarse el apoyo legislativo y de los votantes(Tanscheit y Barbosa 2023). Su campaña se basó en la influyente coa lición«Biblia, Buey y Balas», que contaba con alrededor de 30% del electorado de manera constante. Paralelamente a esta movilización, Bolsonaro intensificó sus ataques contra el Supremo Tribunal Federal(STF) y otras instituciones, alegando una y otra vez fraude electoral y parcialidad judicial. Estas afirmaciones infundadas pretendían deslegitimar a su oponente, Luiz Inácio Lula da Silva, y sugerir que no aceptaría una derrota electoral. Du rante este periodo, los líderes y partidos políticos desempe ñaron un papel central en la formación de una amplia coa lición prodemocracia que trascendió las divisiones ideológi cas tradicionales. Simultáneamente, el Poder Judicial –en particular, el Tribunal Superior Electoral(TSE) y el STF– ac tuó con decisión para salvaguardar la integridad del proceso electoral, combatiendo la desinformación y garantizan do la estabilidad institucional. Los esfuerzos coordinados de actores partidistas y judiciales, con el apoyo de la socie dad civil y los medios de comunicación, fueron esenciales para defender las normas democráticas y ratificar la legitimidad electoral frente a un presidente en funciones que las socavaba activamente. (iii) Los ataques del 8 de enero de 2023 en Brasilia: un punto de inflexión La crisis más aguda se produjo el 8 de enero de 2023, po cos días después de la investidura presidencial de Lula. Im pulsados p or meses de desinformación y retórica antidemocrática, miles de partidarios de Bolsonaro irrumpieron en el Congreso, el Tribunal Supremo y el Palacio Presiden cial y los vandalizaron, como un reflejo de la insurrección que había tenido lugar el 6 de enero de 2021 en Estados Unidos. La negativa de Bolsonaro a admitir su derrota, su abrupta salida de Brasil días antes del final de su mandato y su ausencia en el traspaso formal de poderes(simboliza da por su negativa a entregar la banda presidencial) tenían el objetivo de señalar a sus partidarios que las elecciones habían sido«robadas». Sin embargo, inmediatamente des pués, el Poder Ejecutivo actuó con notable rapidez para restaurar el orden, restablecer el control de la capital fede ral y garantizar la continuidad institucional. El Poder Judi cial, en particular el STF y la Policía Federal, asumieron en tonces un papel más destacado, liderando las investigaciones y los procesos judiciales, y lograron luego que los implicados en los ataques fueran condenados. Tras la con dena a Bolsonaro, los renovados intentos en el Congreso de conceder una amnistía a él y a sus aliados desencade naron una movilización social masiva; algunas organizaciones de la sociedad civil ejercieron una presión decisiva que finalmente forzó a los legisladores a dar marcha atrás y a respetar el debido proceso legal. En conjunto, estas accio nes demostraron un enfoque dual para la defensa de la de mocracia, tanto reactivo como proactivo. Entonces; ¿qué funciona y qué no? Lecciones desde Brasil Aunque inicialmente fragmentadas, las fuerzas democráti cas brasileñas se unieron en torno de procesos de demarca ción y confrontación, especialmente cuando la adaptación tenía elevados costos políticos. Los actores parlamentarios Cómo contrarrestar a la extrema derecha: lecciones desde Brasil 3
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