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Fragmentación socioeconómica y desigualdades : desafıós para las polıt́icas públicas
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implementados por el Estado y se identifican iniciativas de la sociedad civil. Los proyectos e iniciativas mixtas, son visualizadas como innovadoras y de reciente aparición, lo que con­lleva una falta de elementos para evaluarlas. Asimismo, el proceso de descentralización de las políticas públicas, implica un proceso de transición desde un predominio de la lógica sectorial impulsada desde el ámbito central del Estado, a una de orden territorial de base local. En este contexto, los gobiernos locales asumen relevancia en tanto constituyen agentes claves de las transformaciones a implementar. Deben por un lado, asumir nuevas responsabilidades que van más allá de sus competencias tradi­cionales y por otro, convocar a la participación de la población local, lo que necesariamente implica un cambio en la cultura política (Rodríguez y Velázquez 1994). Por otra parte, en los casos estudiados, se evi­dencia el fuerte grado de centralización del país, y se considera que las intervenciones sociales se alejan de los problemas reales de la pobla­ción y son sectoriales, mientras que los proble­mas son más complejos. Los gobiernos loca­les no se perciben por la población local, como actores centrales en la implementación de las políticas sociales, aunque sean los principales receptores de las demandas y los problemas de la población. Si bien se les reconocen cier­tas acciones hacia la resolución de problemas sociales críticos(alimentación, saneamiento, salud, vivienda, etc.), se critica que estas ac­ciones son en su mayoría de carácter tradicio­nal e incluso particularista. La falta de políticas sociales locales, de diagnósticos y planificación de las acciones y políticas a emprender, son aspectos que se señalan como necesarios y de urgente resolución. A su vez, las políticas sociales son evaluadas como inexistentes y se sostiene que predomi­nan programas, proyectos e iniciativas aisladas. En tal sentido, hay una demanda en relación a que sean coordinadas y planificadas, a los efec­tos de aumentar su eficiencia e incidencia en la situación social. Esto coincide con el Estudio de Midaglia(2000), donde se plantea que las políticas impulsadas en las últimas décadas, han surgido según el modelo de Estado Liberal Social, por el cual se implementa el pasaje de un sistema de protección universal, a uno de asistencia social de carácter«residual» y se promueven políticas focalizadas o iniciativas antipobreza. Por otra parte, se identifica una eclosión de ini­ciativas de la sociedad civil, tendientes a paliar la profundización de la problemática social –se hace especialmente mención a las soluciones alimenticias como comedores, merenderos, etc.. Sin embargo, se señalan las limitaciones de este tipo de iniciativas y aún aquellos que participan de estas actividades en forma volun­taria, manifiestan lo insuficiente que resulta. Sobre todo en consideración a que están frag­mentadas, son medidas de emergencia, pun­tuales y parciales, a la vez que poco articula­das entre y con otras. Aparece la necesidad de que se coordinen, se planifiquen y que evite tratar sólo el problema alimentario. Los infor­mantes locales afirman que deben ajustarse a la heterogeneidad y complejidad de las nece­sidades de la población y no de acuerdo al voluntarismo y criterio intuitivo de las iniciati­vas de la población y sus organizaciones. Se sostiene que esa atomización de los programas y su modalidad asistencialista, no soluciona los problemas de fondo(la falta de ingresos de los hogares a través del trabajo), sino que estimu­la o refuerza malos hábitos como la dependen­cia de las instituciones o de la beneficencia pública(Tabla 3). Así por ejemplo, Programas importantes como la regularización de los asentamientos, no re­suelven la situación social en tanto a las fami­lias se les dificulta mejorar su calidad de vida, por la falta de ingresos que les permitan sus­tentarse. En tal sentido, el estímulo de políti­cas generales de generación de fuentes de tra­bajo y de creación o apoyo a un cambio de mentalidad, en términos de la búsqueda de auto sustento a través del trabajo, constituye para los actores locales una estrategia más fidedig­na y de largo aliento. 19