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Fragmentación socioeconómica y desigualdades : desafıós para las polıt́icas públicas
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implica una dinámica distinta, pues a la vez que enriquece los procesos, incorpora con­flictos y en muchos casos los enlentece. En tal sentido, conviene tener presente que la participación social vinculada a la solución o intervención en problemas sociales, se encuentra en el permanente dilema, entre utilizarse para compensar los vacíos que deja el Estado, o constituir un elemento más para la construcción de ciudadanía. Desarrollo local y políticas en el escenario de la globalización En síntesis, tanto el análisis realizado a nivel cuantitativo, como cualitativo desde la pers­pectiva de la población local, confirma las cre­cientes desigualdades sociales y tendencias de fragmentación a nivel de las ciudades y el territorio, donde por un lado, ciertos sectores se modernizan, con la introducción de nuevas tecnologías y pautas de consumo globales, y por otra parte, crecientemente surgen estra­tos de población, con necesidades básicas in­satisfechas y posibilidades de movilidad socioeconómica, extremadamente limitadas. Como hemos señalado, dichos fenómenos in­dican que las distancias entre las clases so­ciales se profundizan, y los encuentros entre sectores sociales distantes, son cada vez menos frecuentes, y se pierden las caracte­rísticas de sociedad integrada. Tales transformaciones se expresan a nivel sociocultural, donde emergen rupturas, cambio de costumbres y la«perdida de valores», a la vez que aumenta la incidencia de«lo global» en la dinámica y la cultura local, y ésta se ve fuertemente cuestionada. La sensación de in­seguridad, y destrucción de ciertos valores, sin que se perciba otra alternativa, la incompren­sión de las prácticas y actitudes de los jóve­nes, son algunos de los síntomas de este im­pacto. Esta fragmentación socio–territorial y cultural, destruye espacios de integración exis­tentes hasta el momento y no se crean otros alternativos, lo cual representa un gran déficit de las políticas a nivel local; y como se confir­ma por la población local, no existen políticas que enfrenten estas desigualdades y su pro­blemática a nivel de las comunidades. Por otra parte, de acuerdo a las tendencias actuales y los escenarios previstos, se reforza­rán las pautas de concentración económica y poblacional, asociadas a Proyectos de expan­sión agroindustrial, de servicios y turísticos(en el Sur y Litoral y microregiones del Noreste), por el sector público y privado. En tal sentido, es previsible que se produzcan nuevas«des­igualdades socioeconómicas y territoriales», a partir de la inserción de aquella ciudades y áreas dinámicas, en el sistema binacional con Argentina y Brasil. De acuerdo a estas tenden­cias, surgen sectores sociales y áreas«gana­doras» y«perdedoras», y en el corto plazo es difícil predecir una reversión en la polarización socioeconómica y territorial, a menos que se implementen políticas económicas y sociales, y estrategias sectoriales y territoriales adecua­das(Dinot–Mvotma 1998 y Veiga 2000 op.cit). En este contexto, las políticas públicas pueden contribuir a disminuir las desigualdades sociales y territoriales; incorporando las especificidades y capacidades locales en las estrategias de desa­rrollo nacional y departamental; estimulando la cooperación y solidaridad entre diferentes secto­res de actividad y áreas, y potenciando el creci­miento local, a través de la negociación entre los principales actores sociales. En esta perspec­tiva, se adjunta(Tabla 5) un Listado –no ex­haustivo– de«Propuestas con objetivos socia­les y de desarrollo local», a introducir en las políticas públicas. A partir del análisis de los problemas y desigual­dades sociales y sus implicancias para los pro­cesos de desarrollo local, surgen distintas al­ternativas. En primer lugar, las tendencias ac­tuales indican que la crisis socioeconómica, requiere tomar medidas urgentes para que sus efectos repercutan y se prolonguen lo menos posible a las generaciones futuras. A pesar de que los programas de emergencia sean implementados, éstos no necesariamente ata­can la problemática estructural que genera pro­blemas sociales y desigualdades. En tal esce­nario, existe el riesgo de implementar medidas 27