LA IMPORTANCIA DE UNA LEY DE JUVENTUD Sergio Balardini Investigador y Coordinador Adjunto del Proyecto Juventud de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO- Sede Argentina) Hace veinte años recuperábamos la democracia. Luego de Malvinas y del gobierno militar la deuda con los jóvenes resultaba evidente y un modo de comenzar a saldarla fue el desarrollo de iniciativas públicas dirigidas hacia el sector juvenil. De este modo, asistimos, en los primeros años de la democracia a la creación de organismos de juventud pioneros y el desarrollo de las primeras políticas de juventud modernas y participativas. De hecho, resulta evidente que las políticas de juventud, sólo pueden adquirir su real dimensión en tiempos de democracia. En este sentido, la celebración en 1985 del Año Internacional de la Juventud(AIJ), motivó la realización de estudios de juventud, y empujó la creación de instancias organizativas estatales, tal como sucediera con el Comité Nacional de Coordinación para el AIJ, integrado por un amplio espectro de organizaciones juveniles y comprendía la participación de distintas áreas del Estado Nacional. En parte producto de estos empeños, y, en parte, como reconocimiento de las necesidades de los jóvenes, estos esfuerzos confluyeron poco a poco, en la creación de Organismos Gubernamentales de Juventud(OGJ) a nivel local, provincial y nacional. Desde entonces se han ido diseñando con dispar suerte y eficiencia distintos organismos, programas, proyectos y acciones orientadas a los jóvenes. En el marco de este proceso, en marzo de 1987, se crea la Subsecretaría de la Juventud 1 , como organismo específico de ejecución de políticas de juventud, hasta llegar a la actual Dirección Nacional de Juventud. Por otra parte, junto al desarrollo de organismos de juventud específicos, hay que señalar que en el nivel de la política transversal se expresan buena parte de las políticas de juventud –en sentido amplio- desarrolladas; hecho evidente en la 7
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