cualquier medida que en la actualidad ocasione el menor atraso. Jamás dejaré de recomendar a los bellos esmeros de V.S. esa parte de mis deseos. Nada habría para mi más lisonjero, nada más satisfactorio, que el que se arbitrase lo conducente a restablecer con prontitud, los surcos de la vida y prosperidad general y que a su fomento y progresos debiésemos el poder facilitar lo preciso a las necesidades, proporcionado de este modo los ingresos suficientes a la caja pública...» 1 En setiembre de ese mismo año, se dictó el bando sobre la organización del comercio y fomento de las industrias y se aprobó la«Reglamentación del comercio en la provincia». Lo que intentaba esta reglamentación era vigilar la comercialización de la carne y el abastecimiento a la población; la misma prohibía la actividad de los mercachifles en la campaña y reprimía al contrabando. Además preveía que la manufactura de los cueros, sebos, astas y otros derivados de la ganadería estuvieran en manos de los orientales, reservándose el tráfico de los frutos del país a los americanos, quienes tenían también la exclusividad en la distribución de las mercaderías importadas. A partir de la segunda mitad del siglo XIX después de la Guerra Grande, con el aumento de la población y la llegada de fuertes contingentes de inmigrantes, se acentúa la tendencia a la urbanización y concentración en la ciudad puerto –en 1875 el país contaba con 400.000 habitantes de los cuales la cuarta parte vivía en Montevideo– este proceso lleva a la consolidación del mercado interno y al cambio de hábitos de consumo de la población generando nuevos requerimientos. Otros elementos que coadyuvaron a esta consolidación fueron el alambramiento de los campos y la extensión del ferrocarril. Se produce un proceso de industrialización sustitutiva de importaciones. En este período en 1879 se funda la Liga Industrial y su propósito recogido en sus estatutos dice: «...emplear todos los medios a su alcance para propender al desarrollo de todos los ramos de la industria nacional ya existentes, fomentando todos aquellos otros que en el futuro se planteen, a fin de utilizar las materias primas que abundantemente brinda el suelo de la República...»; y«...asegurar el bienestar de los artesanos, ofreciéndoles los medios para instruirse en cuanto a los recursos de la Asociación lo permitan y contribuir en su esfera a todo aquello que pueda conducir al mejoramiento de su posición basado en el ejercicio del trabajo inteligentemente dirigido...» 2 No obstante con estos avances, nuestra dependencia económica se acentuaba sobre todo con Inglaterra que se había hecho acreedora de nuestras deudas con Brasil luego de la Guerra Grande. Hacía 1900 el dominio Británico sobre nuestra economía era hegemónico, dominaban los transportes, las comunicaciones, los servicios y los seguros, y ocupaban lugares directrices en la banca, en la industria de la carne, y la producción ganadera. En 1898 se crea la Unión Industrial Uruguaya la que posteriormente paso a llamarse Cámara de Industrias. Ya en ese entonces comienza la necesidad de los industriales de fomento y protección porque no conseguían préstamos y créditos de los bancos privados. El gobierno establece una serie de medias y exoneraciones que posibilitan un nuevo desarrollo industrial. De esa época son las fábricas textiles, Campomar y Salvo Hnos; la fábrica Nacional de Papel; la Frigorífica Uruguaya, etc. En este período el proteccionismo industrial estuvo fundamentalmente en la fijación de tarifas aduaneras elevadas, para los productos competitivos con la industria nacional y la re1 Agustín Beraza,«La economía en la banda Oriental(1811–1820)». Ed. Banda Oriental. Montevideo, 1969. Pág. 44. 2 Eduardo Acevedo,«Anales históricos del Uruguay». Barreiro y Ramos SA. Montevideo. Tomo IV. Pág 68. 9
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Nuevas? : Estrategias de relacionamiento entre empresarios y gobierno
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