ALBERTO MÜLLER uso de fuentes como el fuego), es en la época moderna cuando se conforma un sector especializado en el suministro de determinados insumos energéticos. Ellos vienen en parte a reemplazar las fuentes anteriores, pero también a ampliar en grado considerable el potencial del trabajo humano; esto no es más que una nueva manifestación del proceso de división del trabajo que caracteriza a las sociedades actuales. En particular, y a pesar de que se desarrolló en una etapa ya más avanzada del capitalismo, la energía eléctrica es la forma que corporiza las mayores ventajas, en cuanto a flexibilidad y rendimiento, entre los insumos energéticos; de hecho, se trata de uno de los pocos ejemplos de un insumo de uso absolutamente difundido en la economía 1 . Por otra parte, los combustibles fósiles(y sus derivados, como los destilados del petróleo) se han mostrado imprescindibles para un conjunto amplio de actividades, sobresaliendo entre ellas el transporte; por ejemplo, el transporte aéreo no existió hasta tanto se encontró disponible un combustible de alto rendimiento por unidad de peso 2 . Está claro que no todas las formas de energía utilizadas en la sociedad moderna proceden de este sector especializado. Por lo tanto, no resulta tan sencillo delimitar el alcance del mismo. Habitualmente, el sector energético es hoy día identificado en torno de dos ejes de actividad: la generación eléctrica desde cualquier fuente y el suministro de combustibles de origen orgánico (cualquiera sea su origen). Como es sabido, ambos sectores se encuentran vinculados entre si, puesto que una parte de la generación eléctrica se realiza con frecuencia a través de la quema de combustibles. El desarrollo del sector energético, así definido, acompaña el proceso general de desarrollo económico y social; éste último incorpora instrumentos de elevada productividad, que utilizan los insumos energéticos mencionados, a los efectos de iluminación, calefacción, transporte, actividad industrial, etc. Por otra parte, debe remarcarse que se trata de un sector donde aparecen en forma generalizada economías de escala, dando lugar a configuraciones empresarias típicamente concentradas y a la intervención estatal a fines de regulación. Ésta se ve justificada además por la baja elasticidad-precio de la demanda, que deviene precisamente de las economías de escala, y del consiguiente bajo costo de lo provisto, en relación a eventuales alternativas técnicas. En este cuadro, existe un rubro que requiere un tratamiento particular: los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón). Tales combustibles son el resultado de procesos de gran duración, por los que se degrada y concentra materia orgánica, la que así queda en condiciones de ser utilizada con gran rendimiento energético, en relación al volumen requerido y al trabajo que demanda su extracción. Por otra parte, ellos se encuentran disponibles en cantidades limitadas y diferentes condiciones de accesibilidad; esto los torna simultáneamente elementos estratégicos y fuentes de muy amplias rentas(esto es, permiten la obtención de sobre ganancias), por tratarse de recursos no replicables en igualdad de condiciones. 1 Por ejemplo, de acuerdo a la Matriz de Utilización de 1997 de la Argentina, además del sector de suministro de energía, sólo otros tres sectores(sobre un total de 195) venden a la totalidad de los sectores productivos.(Véase Matriz Insumo Producto Argentina 1997). 2 Simultáneamente, en el ámbito de la física se desarrolla a lo largo del Siglo XIX un cuerpo teórico que encuentra un fundamento común a todas las manifestaciones energéticas, generando así una perspectiva unificada, y la posibilidad de una medición agregada de la energía. 6
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Notas sobre el presente y las perspectivas de la energía en Argentina : Cómo hacer frente a la nueva encrucijada?
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