Caracterización de la vulnerabilidad femenina Las condiciones desventajosas de las mujeres en el mercado laboral son bien conocidas a pesar de la mejora de sus niveles educativos. Sin embargo, son un grupo de población que ha ganado terreno en el mundo laboral, tendencia que se mantendrá en el tiempo. La situación de las mujeres en la fuerza de trabajo Si bien el aumento de la participación femenina es uno de los cambios más importantes del mercado laboral en las últimas décadas, es necesario destacar que una parte de este aumento puede responder a las situaciones de crisis económicas que ha vivido el país. De hecho, la tasa de participación femenina experimentó un crecimiento importante a partir de la década de los años ochenta, momento en que el país comienza a sentir los efectos de los desequilibrios ocurridos desde finales de los años setenta. A partir de ese momento, los períodos de crisis como los ocurridos entre 1994 y 1996 con la crisis financiera por ejemplo, hace que mujeres(normalmente de mayor edad y jóvenes) que habitualmente están en el hogar salgan al mercado laboral para tratar de paliar el deterioro del ingreso de los hogares. Para el 2009, el 22%(casi 280 mil mujeres) mayores de 60 años se ofrecen como oferta de mano de obra con el agravante de que el promedio de años de escolaridad acumulado por éstas no alcanza a la culminación de la educación primaria(5,7 años). El desempleo femenino, a diferencia de las tendencias pasadas en las que superaba ampliamente al de los hombres, en la actualidad se ubica muy cerca de sus pares(8%). La tasa de desempleo total ha experimentado disminuciones importantes desde el año 2004; sin embargo, al mismo tiempo ha aumentado de forma importante la población inactiva. De manera que dicha reducción no responde exclusivamente al aumento en la creación de nuevos empleos como consecuencia de la expansión del mercado de trabajo, sino que una mayor inactividad ha contribuido a minimizar la presión sobre la demanda de empleo. Quienes se desplazan hacia la inactividad son básicamente mujeres. En total, la población inactiva supera los 4.8 millones de mujeres y éstas básicamente se declaran en los “quehaceres del hogar”. Entre las inactivas el porcentaje de quienes viven en hogares pobres alcanza el 45%, 2.1 millones de mujeres. De éstas 862 mil viven en hogares con pobreza extrema, mientras que las pobres no extremas superan el millón trescientos mil. Por su parte, en cuanto a los activos educativos de estas mujeres tenemos que en promedio apenas acumulan 8 años de escolaridad. El total de mujeres que alcanzan este promedio y se encuentran por debajo de él es de más de 2.2 millones, mientras que si viven en hogares pobres, el promedio de escolaridad baja a 7,6 y el total de mujeres por debajo de dicho promedio supera las 990 mil. Mujeres de 60 y más años trabajando o buscando empleo con baja escolaridad: 2.79.839 Mujeres económicamente inactivas en hogares pobres: 2.178.304 Mujeres económicamente inactivas en hogares pobres y con baja escolaridad: 990.496 Los niveles de ocupación son relativamente altos para todas las edades(sobre el 80%), sin embargo, debido a las particularidades de género, es necesario apuntar hacia aspectos muy específicos en la condición de las ocupadas que las convierten en grupos de atención. Una de esas especificidades es la identificación como jefa dentro del hogar cuando además éstas se declaran en una situación conyugal donde no existe el soporte de la 6
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