en la LOT, orientado específicamente a proteger a la situación de la mujer, desde el Estado no hay políticas, programas o medidas que atiendan las especificidades de esta población. Propuesta de políticas públicas de empleo para grupos vulnerables Como se afirmó anteriormente, la sostenibilidad de cualquier política de empleo, depende de condiciones estructurales favorables y eso no excluye a las políticas para grupos específico como los jóvenes y las mujeres. Antes de hacer propuestas específicas es necesario distinguir entre políticas de empleo donde el Estado interviene directamente en la generación de empleos e intervenciones indirectas que tienen efectos sobre el volumen de la población y la manipulación de la demanda agregada, lo que incluye también políticas económicas. Adicionalmente es necesario también hacer una distinción de los actores involucrados. El Estado debe ser el protagonista de las intervenciones indirectas, mientras que en las directas han de ser asumidas por actores diversos, públicos, privados y de la sociedad civil. Las políticas indirectas, que incluyen políticas económicas y normativas, deben promover transformaciones que cambien o refuercen el modelo de crecimiento y promuevan el aumento de la producción de bienes y servicios- y por lo tanto el consumo privado y el ingreso real-, a través de la promoción de inversión pública y privada, la baja en las tasas de interés y las facilidades de crédito que aumenten la demanda de trabajo. Por su parte, las políticas directas influyen en el funcionamiento del mercado de trabajo e incluyen medidas como las remuneraciones, la cobertura de la seguridad social y la construcción de oportunidades de inserción para grupos específicos. Pese a que en el presente documento se tratarán específicamente políticas para grupos vulnerables, lo cual entra en la categoría de políticas directas orientadas a la construcción de oportunidades de inserción, es necesario dejar claro que sin un cambio en la orientación económica que tenga un impacto en el modelo de crecimiento del país, las políticas de mercado no tendrán el impacto esperado. Si bien a corto plazo es necesario tomar medidas urgentes, dadas las dificultades que presentan los jóvenes y las mujeres en materia laboral, es necesario que estas políticas no sean meramente asistencialistas, es decir, que no generen empleos a corto plazo pero sin protección, sin estabilidad y con bajos salarios. Éstas deben articularse con políticas sociales, económicas y laborales que permitan la creación de empleos de calidad. Las políticas directas para construcción de oportunidades de inserción pueden clasificarse en tres grupos: Políticas de Capacitación, Políticas de Inserción y Políticas de Intermediación que si bien se diferencian de esta forma por un asunto de orden, ello no significa que se trate de políticas independientes o sin interrelación entre ellas. Es por ello que la aplicación de éstas a través de programas específicos debe hacerse de forma coordinada para obtener los resultados deseados. Por otro lado, dada la situación de determinados grupos, en la especificación de cada tipo de políticas es posible identificar cuáles son a corto plazo y cuales a mediano plazo. La consideración de corto o mediano plazo también viene por la vía de la identificación de políticas indirectas necesarias para que las políticas de mercado tengan asidero. Las políticas de promoción, inserción y capacitación laboral de los jóvenes se orientan, en general, a fortalecer la empleabilidad a través de la dotación de calificaciones, competencias y capital necesarios para que puedan encontrar trabajo o generar sus 10
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