¿Qué ha pasado en los últimos años del“programa democrático”? Sobre si la democracia-con todos sus defectos-, sobrevive o no en Venezuela, en lo que puede considerarse una nueva época política que transcurre entre 1999 hasta la fecha, es un asunto muy controversial y que, por lo pronto, no corresponde dilucidar en esta ponencia. No obstante, sí es posible establecer algunos aspectos fundamentales de la relación Estado-sociedad civil durante este período. En primer lugar, se puede afirmar con propiedad que la relación asimétrica de dominación a favor del Estado persiste. Quizá agravada en ciertos aspectos. Por otra parte, los recursos con los cuales“tradicionalmente” ha contado el Estado para reprimir al ciudadano durante estas décadas del programa democrático continúan siendo los mismos y, se puede decir, que el uso de algunos de éstos, como el monopolio de la coacción y la fuerza, así como de la renta petrolera, se ha agudizado en su uso. El primer factor-fuerzas militares y los organismos de seguridad e inteligencia-, ha sido totalmente influenciado, como organización burocrática, por la concepción partidista del Estado con relación a la administración“pública” y su visión estatista de la sociedad. 3 En cuanto a la renta petrolera, se ha potenciado su efectividad como instrumento de dominación, dado el notable aumento de los precios internacionales del petróleo, en varias oportunidades, durante los últimos años. Mientras mayores sean los ingresos fiscales petroleros(renta), mayores también serán las posibilidades de uso que esta“herramienta” proporciona al Estado. Por otra parte, los partidos políticos oficialistas siguen jugando el rol de intermediarios entre la sociedad y el Estado. Mientras que los partidos de oposición pugnan por sustituir a los oficialistas, en algún momento, en ese mismo rol. Por su parte el ciudadano, ante una renta petrolera creciente-más recursos para repartir-, continúa consintiendo la dominación estatal, bien por coacción, bien por la seductora posibilidad de los beneficios que pudiera aportarle una“tajada del pastel”, si la renta lo alcanzara. 3 Cuando hablamos de una concepción partidista de la administración“pública”, nos referimos a que tradicionalmente en Venezuela el partido político o la coalición de partidos que logra alcanzar el poder político nacional, siempre pretende que la población, o buena parte de ella, se vuelva militante del partido. Que en todos los sectores de la Nación haya expresión del partido, la cual monopolice la actividad o luche la preeminencia en ese ámbito con otros rivales políticos o partidistas. El partido de gobierno aspira que la sociedad venezolana entera sea su militancia. No se conforma con“conducir” al Estado según su credo e intereses partidistas, o sea“partidizando” el Estado; sino que pretende“partidizar” a la sociedad civil. Esto se torna viable en la medida que el Estado delega en el partido o partidos de gobierno la condición de intermediario entre la sociedad y los beneficios del todopoderoso: ¿Quieres empleo, contratos, créditos, privilegios, etc.? ¿dónde está la recomendación del partido? 8
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Repensando las relaciones Estado-sociedad civil en Venezuela
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