segundo grupo de países que tienen como norte compatibilizar las nuevas demandas y una noción más sustantiva de la democracia, pero dentro del marco de la democracia representativa. En este caso, se adoptan mecanismos que buscan incrementar la participación ciudadana, por ejemplo a través de los procesos de presupuestos participativos, pero sin menoscabar las instituciones representativas. Un componente importante es la profundización de la descentralización. Un tercer“bloque”, que parte de un discurso que presenta un antagonismo entre representación y participación, en el cual ha sido clave el antipartidismo. En la práctica, adelantan procesos sustentados en el centralismo y el estatismo. Como se señaló, estos cambios en las valoraciones y significados sobre la democracia, no está presente solamente en los ámbitos nacionales, sino también en los sub-regionales, como por ejemplo en los casos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América(ALBA) y de la Unión de Naciones Suramericanas(UNASUR) así como en el continental, éste último en el marco de la Organización de los Estados Americanos(OEA). En todas estas instancias existen desacuerdos y hasta confrontación entre visiones o modelos en torno a la democracia. La creciente fragmentación y desintegración de América Latina y el Caribe, es producto de esta confrontación. Los procesos electorales de los últimos meses y aquellos que se realizarán en los próximos, vislumbran una mayor polarización entre los llamados gobiernos de“derecha” y de“izquierda”. Cabe destacar, que pese al creciente nacionalismo y defensa de la soberanía, es cada vez mayor el papel que juegan los organismos internacionales en la defensa y fortalecimiento de la democracia. Sin embargo, también se ha evidenciado que no existen consensos sobre cuáles son los mínimos que definen la democracia, planteándose que se hace necesario ir más allá de la dimensión electoral, pues existen gobiernos que aunque electos no actúan democráticamente. El reciente caso de Honduras reflejó la debilidad del sistema interamericano y ha generado la apertura de un debate en torno a la necesidad de reformar la Carta Democrática Interamericana. Venezuela, Bolivia y Ecuador: ¿Nuevas formas de entender y ejercer la democracia? Durante los últimos diez años en la región andina pero especialmente en Bolivia, Ecuador y Venezuela, se han producido crisis en los sistemas políticos y un creciente desencanto con los resultados de las políticas de ajuste. Pese a las presiones que se venían gestando desde los movimientos sociales y la ciudadanía en general –“desde abajo”-, los procesos de reforma que se han desarrollado en los últimos diez años provienen básicamente de iniciativas gubernamentales y más específicamente de los Presidentes. Dichos procesos de reforma se han llevado a cabo fundamentalmente por medio de Asambleas Constituyentes, que se han constituido en los catalizadores de los cambios. Se han planteado con la finalidad de“refundar” la nación, creando la ilusión que los problemas económicos, políticos y sociales serán resueltos a partir de las nuevas cartas políticas. Su posterior desarrollo permitirá evaluar si no se trata de una serie de cambios que más bien obedecen a“cálculos estratégicos de los actores políticos que buscan adecuar las reglas del juego a sus necesidades del momento.”(Mayorga, 2008, p. 3), llevando a que la 5
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