En consecuencia, puede ser útil estudiar la posibilidad de organizar los barrios dividiéndolos en pequeñas comunidades, regidas por juntas de vecinos al modo de “juntas de condominio”, que funcionarían, hasta donde sea posible, como minimunicipalidades. Si el territorio de cada uno de esos condominios es pequeño, todos los vecinos podrán conocerse entre sí; y si se establecen normas que aseguren que sus dirigentes sean verdaderamente representativos, con autoridad para exigir contribuciones a los vecinos según su capacidad de pago(esto también vale para el resto de la población) y, si además, el Estado contribuye descentralizando parcialmente los servicios sociales y de seguridad, que es una de las ideas centrales de esta propuesta, los condominios podrían nombrar sus propios jueces, y financiar sus propios guardias, su jefe de policía, y los otros servicios comunales que le darían vida como la de un pequeño pueblo. De esta manera, no sólo se resolvería buena parte de sus necesidades, sino que además, participarían ellos mismos en la solución de sus propios problemas y aprenderían a vivir y a apreciar los valores de la verdadera democracia. ¿Serían estos policías capaces de limpiar los barrios de delincuentes? Al principio la lucha puede ser dura, pues tanto ellos como los delincuentes que viven en el barrio se conocen entre sí. Necesariamente los policías del barrio tendrán que reducir a esos malhechores, pero a diferencia de lo que ocurrió con los sheriffs del lejano oeste norteamericano, esos policías no estarán solos sino que se asociarían con las policías de los otros condominios y, sobre todo, con los cuerpos de seguridad del Estado. Por otra parte las policías municipales pueden asistirlos, entrenarlos y hasta cooperar con los condominios para evitar que se produzcan desvíos perjudiciales de estos policías en el cumplimiento de su función. Difusión de la propiedad Las“encuestas de hogares” son el medio más utilizado para determinar el grado de desigualdad económica entre los habitantes de un país. Por norma general, estas encuestas afirman que la principal causa de desigualdad se debe al nivel educativo. Sin embargo, la principal causa de la desigual distribución de los ingresos no es la educación, sino la desigual distribución de los“medios de producción”, es decir de los bienes de capital. En esto tenía razón Karl Marx. El origen del error consiste en que a los encuestados les es muy difícil decir la verdad sobre los ingresos que reciben y esto es mucho más acentuado entre los ricos. En verdad, es mucho más fácil que informen del número de sus relaciones sexuales que de los ingresos que perciben. ¿Cómo demostrar la gravedad de la desigual distribución del capital? Para calcular el valor de la producción nacional hay un método llamado“al costo de factores” que consiste en sumar la remuneración total de los trabajadores del 17
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