tienden a desaparecer las contradicciones entre propietarios y desposeídos y entre concepción y ejecución. Esto significa el fin del conflicto entre clases y, con ello, la necesidad de organismos intermedios que lo medien, como los sindicatos. La propuesta de consejos de trabajadores va en esta dirección y, junto con el ya abandonado impulso a la creación de cooperativas, constituyen caminos de vía rápida para minimizar el rol del sindicato como actor social. Implicaciones sobre las relaciones laborales en las empresas del Estado En el caso del sector público, en especial un caso clave como las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana(CVG), es esperable un conflicto entre la posición del gobierno de reducir los costos para minimizar la ineficiencia en la gestión, y la defensa de los derechos adquiridos por las organizaciones sindicales, sean opositoras o afines a la gestión gubernamental. Ya se reportan estrategias aparentemente orientadas a enfrentar a los trabajadores de planta con los subcontratados y otros sectores con mayor grado de precariedad, acusando a los primeros de pretender mantener privilegios incompatibles con la homogeneización socialista (Díaz, Prat; 2010). Detrás de esta posición se mantiene el supuesto que la igualación de derechos y estándares de vida debe hacerse“hacia abajo”, antes que mejorando la situación de los más desfavorecidos. Una potencial degradación productiva de las empresas básicas puede agudizar fuertemente estos conflictos. Como muestra de esto, se menciona el hecho de que en los últimos trimestres SIDOR no habría arrojado beneficios, a consecuencia de lo cual los Accionistas B dejaron de recibir excedentes de caja por primera vez en tres años 5 . Una situación análoga se reporta en EDELCA, que en 2008, por vez primera en su historia, no repartió las“utilidades líquidas” a sus trabajadores(Díaz, Prat; 2010). Claramente comienzan a hacerse evidentes contradicciones entre el patrón gobierno y los trabajadores y sus representantes, independientemente de sus afiliaciones políticas e ideológicas. Esto puede moderar la lucha intersindical, priorizando la defensa común de las fuentes de trabajo e ingresos de los trabajadores. Implicaciones sobre las relaciones laborales en el sector privado En el sector privado también existirán presiones derivadas de la situación crítica de muchas empresas, su necesidad de reducir costos y la presencia, allí también, de los conflictos intersindicales alimentados por la estrategia oficial. Es esperable un desmejoramiento del clima de relaciones bipartitas por la coexistencia de una caída o estancamiento de las ventas y un deterioro del salario real que requerirá de ajustes para mantener su capacidad de compra. Sin embargo, a diferencia del sector público, aquí se abren áreas potenciales de colaboración obrero patronal, en función de defender intereses comunes de defensa de la productividad, continuidad de las empresas y mantenimiento de los niveles de ocupación En esta dimensión existen oportunidades de desarrollar estrategias conjuntas entre organizaciones de empresarios y trabajadores, especialmente en el sector transable de la economía, para promover la aplicación de políticas de desarrollo de la producción nacional no excluyentes e integradoras, más adecuadas a una economía mixta. 5 Se trata de los trabajadores activos y ex trabajadores de SIDOR, que desde la privatización de 1997, disponen de un 20% de las acciones y, por lo tanto, con derecho a percibir dividendos. 13
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