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Cómo puede enfrentar el sindicalismo a las empresas multinacionales
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estar social, de modo de reducir los costos de mano de obra y las cargas sociales. Un ejemplo de esta combinación de liberaliza­ción económica con flexibilidad de los dere­chos laborales es el de México, donde se han instalado maquilas en la frontera con eeuu . Aprovechando la tarifa cero del Tratado de Li­bre Comercio de América del Norte( T lcan ), las industrias multinacionales envían prendas, aparatos electrónicos y otros productos, que son montados o ensamblados en estas insta­laciones ubicadas en territorio mexicano a un costo muy bajo, y que luego son exportados a eeuu . Para garantizar los bajos costos, se ig­noran las leyes laborales y ambientales mexi­canas. La mayoría de los países de América Central también comenzaron a crear«zonas de pro­cesamiento de exportaciones». Los gobiernos de Honduras, República Dominicana y El Sal­vador publicitan las ventajas de estas zonas argumentando la proximidad a eeuu , la exen­ción de impuestos, la infraestructura y los sa­larios de medio dólar al día. En Colombia se llegó al absurdo de que las empresas multi­nacionales contratasen grupos paramilitares para asesinar sindicalistas, a punto tal que Coca Cola y Chiquita Banana tuvieron que llegar a un acuerdo judicial en los tribunales estadounidenses para pagar indemnizaciones a los familiares de las víctimas. Brasil no escapa a este proceso. La creciente presencia de empresas extranjeras es una de las evidencias más claras de su inserción en la globalización. Son notables la velocidad y la magnitud del avance del capital extranjero en varios sectores de la industria y los servicios, como en el sistema financiero, el comercio mi­norista, el sector químico, la industria de la ali­mentación, las telecomunicaciones y la ener­gía, entre otros. Allí también se han registrado violaciones a los derechos fundamentales del trabajo: libertad sindical, negociación colecti­va y prohibición del trabajo infantil y esclavo. Estas violaciones son más graves y frecuentes a medida que se avanza en el análisis de las cadenas productivas de las empresas. Cuanto más profundo y descentralizado es el proceso de subcontratación, mayor es la posibilidad de encontrar trabajo informal, infantil, precario y hasta esclavo. Frente a ello, el movimiento sindical brasileño viene organizándose, tanto en el plano nacional como en el internacional, con el fin de aumentar su poder de negocia­ción con las empresas multinacionales. La si­guiente sección analiza una estrategia posible para enfrentar ese desafío. El sindicalismo frente a las multinacionales El hecho de que las empresas multinacionales sean poderosas y que frecuentemente conside­ren a los trabajadores como una materia prima más y procuren neutralizar su acción no sig­nifica que el papel de los sindicatos como de­fensores de los derechos e intereses de éstos deba cambiar. Lo que debe cambiar es la estra­tegia: si ésta funcionaba y lograba conquistas en el pasado, ahora resulta insuficiente. Antes que nada, es necesario entender las políticas de las empresas multinacionales y la nueva realidad del sistema internacional. En cualquier estrategia, el conocimiento y la información son esenciales, pues es el desco­nocimiento lo que a menudo hace que las em­presas vulneren los derechos fundamentales del trabajo reconocidos mundialmente, igno­ren los acuerdos internacionales firmados por ellas mismas y actúen de manera diferente en las fábricas instaladas en el Brasil que en sus países de origen. En ese sentido, los dirigentes sindicales de­berían percibir que, frente a la globalización de las empresas, la lucha de los trabajadores perderá fuerza si se restringe a las fronteras nacionales. Los trabajadores necesitan trans­nacionalizar sus acciones como forma de ga­rantizar su eficacia. Pero no es sencillo. Para superar los problemas de falta de información y conocimiento sobre las empresas en la eco­nomía globalizada, la Central Única de Traba­jadores(cut) de Brasil creó en 1997 el Instituto Observatorio Social( ios ), en cooperación con