IV La energía como tema de seguridad en América del Sur Enrique Obando Desde la revolución industrial de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX la energía ha dejado de ser generada por la fuerza humana, animal, eólica o el carbón vegetal, para ser generada por el carbón mineral primero y ahora, mayormente, por el petróleo y el gas natural. Esto significa que la energía ha dejado de estar basada en fuentes renovables y ha pasado a depender de fuentes no renovables. Así mismo, la sociedad industrial moderna y aún más la pos-industrial necesitan cada vez mayores fuentes de energía. El sistema capitalista sólo puede existir a condición de crecer constantemente lo que ha llevado a una lucha entre las diferentes potencias por asegurarse las fuentes de energía que les permitan dicho crecimiento. Un país moderno, sin la posibilidad de tener acceso a fuentes de energía, corre el peligro de dejar de existir. Ejemplos sobre el enfrentamiento por la energía tenemos antiguos y modernos. En 1941, Japón atacó a Estados Unidos en Pearl Harbor cuando este último le cortó el suministro de petróleo como consecuencia de la intervención japonesa en China. Para Japón esto significaba una paralización de nueve meses de su aparato industrial y su fuerza armada por consiguiente tenía que buscar una fuente alternativa: el petróleo de la Indias Orientales Holandesas. Como una intervención allí lo llevaría a la guerra con Estados Unidos, en vez de esperar pasivamente decidió atacar primero. Hoy en día las cosas no han cambiado mucho. En enero de 1980, luego de la invasión soviética de Afganistán y la revolución del Ayatolá Jomeini en Irán, el presidente norteamericano James Carter anunció que cualquier acción destinada a obstruir el flujo de petróleo del Golfo Pérsico sería considerada como un“ataque a los intereses vitales de Estados Unidos de América” el cual sería“repelido por todos los medios necesarios, incluida la fuerza militar”(Ruiz-Caro, 2006, p. 11). Así mismo, en 1997, el presidente Clinton afirmó que el acceso al petróleo de la región del Mar Caspio era un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos por el gran potencial de reservas de hidrocarburos existentes(ibíd., p. 12). Finalmente, para muchos analistas, la razón última de la intervención norteamericana en Irak es que ese país es uno de los principales productores de petróleo del mundo. Queda en claro que seguridad energética significa garantizar las fuentes energéticas a precios que permitan un adecuado crecimiento de la economía. Esto se puede hacer mediante la cooperación o el conflicto. La cooperación será factible en la medida en que el recurso energético sea abundante. El conflicto, en cambio, se irá acentuando 117
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El factor energético y las perspectivas de integración en América del Sur
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