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Crisis y cambios en el Norte de Africa y el Medio Oriente : implicaciones para Venezuela y su política exterior en el contexto latinoamericano
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Al conjugar estos tres ángulos, encontramos en el desarrollo de la Primavera Árabe (a la que añadiremos ciertos aspectos de la cuestión iraní) la tensión entre los aspectos geopolíticos y transnacionales, es decir, entre los principios de no­intervención y de responsabilidad de proteger, y entre la cuestión de los derechos humanos y los intereses políticos y económicos en juego. La política exterior venezolana ante las crisis sucesivas En el panorama descrito, se ubican las posiciones y relaciones que el gobierno venezolano desplegó unilateral y regionalmente en distintos momentos ante la sucesión de las crisis en el norte de África y el Medio Oriente. Antecedentes imprescindibles El primer conjunto de datos a tener en cuenta se encuentra en las relaciones que desde su llegada al gobierno en 1999 se propuso desarrollar el gobierno venezolano con los países del mundo islámico, árabe y persa, con énfasis en los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo OPEP-(Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irán, Iraq, Libia y Qatar). Aunque la convocatoria de la Segunda Conferencia de Jefes de Estado de esa organización aparte del gesto provocador de la visita del presidente Chávez a Saddam Hussein en 1999- y su realización en Caracas al año siguiente, apenas dejaron asomar algunos cambios de fondo en la relación tradicional de Venezuela para mantener la armonía con tan heterogéneos socios, en adelante se habrían de producir giros cada vez más visibles. En 2007, el Proyecto Nacional Simón Bolívar(Primer Plan Socialista) hizo explícitos intereses geopolíticos que cambiaron lo esencial de las relaciones con países del Magreb y el Medio Oriente. Allí fueron definidas las áreas de interés estratégico para Venezuela que contemplaron, después de Latinoamérica y el Caribe, en un segundo círculo de relaciones, a Irán y Siria junto con Bielorrusia y Rusia, con objetivos estratégicos deconsoli dar la alianza política integral emergente en base a los intereses comunes antiimperialistas, a la vez que laconsolidación de una postura común en los organismos internacionales. Desde esas referencias se produjo el acercamiento político del gobierno venezolano a Irán, Libia y Siria y se perfiló la agenda venezolana de cooperación con esos gobiernos y hacia los conflictos en esas lejanas regiones. El caso de Irán, que aunque pareciera haber sofocado desde su especificidad la onda expansiva de las crisis regionales, es de mucho interés para contextualizar la posición venezolana ante la Primavera Árabe. Las relaciones que desde 1960 se habían circunscrito esencialmente a lo petrolero, fueron haciéndose más afines geopolíticamente e intensivas en acuerdos a partir de 2005, con el ascenso al poder de Mahmoud Ahmadineyad. El aumento de la significación comercial de Venezuela para Irán vino acompañado por la multiplicación de un conjunto no bien conocido de acuerdos(se han estimado tres centenares de acuerdos, suscritos entre 2000 y 2011) y vínculos económicos acompañados por el impulso venezolano al desarrollo de relaciones del gobierno iraní con los cuatro más cercanos socios de la Alianza Bolivariana-Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba- de la que Irán es miembro observador desde 2007. A esto se añaden las expresiones y 4