dieron origen y el muy fundamental derecho a la integridad física, abiertamente sofocado por los gobiernos. En cuanto a intereses, son de diversa naturaleza los que han sido afectados como resultado de la política desarrollada por el gobierno venezolano, antes y durante los hechos descritos: Subordinación de principios constitutivos del pacto constitucional venezolano – especialmente en el ámbito de los derechos humanos- y de intereses nacionales del país a cálculos geopolíticos gubernamentales. Debilitamiento de la capacidad e influencia de Venezuela para promover esos principios e intereses como país conciliador y constructor de consensos regionales y en espacios multilaterales, que es lo que convendría a los intereses nacionales, sin contravenir sus valores esenciales. Politización inconveniente de los vínculos con los socios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Exposición a sanciones internacionales, especialmente de las que derivan de las medidas aprobadas por Estados Unidos y la Unión Europea en los casos de Siria e Irán, en este último, en lo concerniente a su programa nuclear. Acentuación de posiciones diferentes, cuando no contrapuestas, a las de otros países latinoamericanos, que debilita la capacidad de participación franca de Venezuela en espacios que, con agendas centradas en aspiraciones y necesidades regionales, podrían llegar a ser muy importantes para definir y atender los desafíos de seguridad compartidos. Es el caso de la UNASUR y el Consejo Suramericano de Defensa, así como para lo que en materia política pudiera llegar a consensuarse en la más heterogénea Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Cabe concluir que la tendencia a la que apunta la política exterior venezolana en el ámbito aquí considerado es la de alentar los riesgos presentes en el panorama global colocando, en esos términos, al país en medio de conflictos de una escala y complejidad que lo rebasan, mientras pierde la oportunidad de contribuir sustantivamente al desarrollo de iniciativas con potencial para fortalecer la cooperación regional en seguridad, humana y democráticamente concebida. Recomendaciones Es necesaria una franca revisión de los principios e intereses que han venido orientando en la práctica a la política exterior venezolana ante crisis de tanta complejidad y significación en la dinámica presente de reconfiguración del orden mundial. Esto llevaría a replantear las políticas del país teniendo en mente una más constructiva e influyente inserción regional. Para ello, es necesario volver a la observancia de los preceptos constitucionales y de los compromisos internacionales y regionales que, en materia de seguridad y derechos humanos, los preservan y complementan. 11
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Crisis y cambios en el Norte de Africa y el Medio Oriente : implicaciones para Venezuela y su política exterior en el contexto latinoamericano
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