Druckschrift 
Las escuelas como escenarios en los que se producen y reproducen violencias contra niños, niñas y adolescentes
Entstehung
Einzelbild herunterladen
 

También la víctima tiene responsabilidad en el fenómeno: su falta de asertividad y seguridad en misma ayudan a su hostigamiento. Sus gestos, su postura corporal, sus dificultades en la interpretación de los mensajes dentro del discurso entre iguales y su falta desimpatía le hacen blanco fácil de los ataques. A las víctimas se le debe enseñar a decirno, a expresar sus ideas y deseos, a comunicar sus sentimientos, a codificar los mensajes ajustados al contexto, trabajando su autoestima, la asertividad, la presión de grupo, entre otras cosas. La víctima interpreta que el problema está dentro de misma y, en algunos casos, que se lo merece, lo que inhibe sus posibilidades de comunicar su situación a otras personas. Además, siente que comunicar le debilitaría aun más ante los ojos de sus compañeros y se desprestigiaría. La tendencia a culpabilizar a la víctima Con mucha frecuencia, el agresor justifica el acoso culpabilizando a la víctima en lugar de sentirse culpable él, viéndose a mismo como una especie de héroe o como alguien que se limita a reaccionar ante provocaciones, y a la víctima como alguien que merece o que provoca la violencia. Como sucede con otras formas de violencia, resulta sorprendente que, con cierta frecuencia, las propias víctimas, e incluso las personas de su entorno, distorsionen la atribución de responsabilidad en una dirección similar a la anterior, exagerando la responsabilidad de la víctima (por haber ido por un lugar determinado o no haber obedecido, por ejemplo), y con ello exacerbando su sentimiento de culpabilidad, justificando así, aunque sea indirecta e involuntariamente, al agresor. Esta extendida tendencia a creer que la víctima hizo algo que provocó el acontecimiento sufrido(violencia, o cualquier otro suceso de graves consecuencias) está relacionada con la necesidad que tiene el ser humano de creer que el mundo es justo; hipótesis que le permite confiar en que los graves acontecimientos que observa a su alrededor no le sucederán. Lo malo de esta tendencia es que puede llevar a las personas a distorsionar la percepción de dichos acontecimientos, a inhibir la solidaridad con sus víctimas y a reducir la eficacia de sus esfuerzos orientados a ayudar a un adolescente que se encuentra en dicha situación. Recomendaciones Pedir ayuda frente al acoso. Al preguntar a los adolescentes a quien pedirían ayuda si sufrieran el acoso de los compañeros, se obtiene un dato que refleja las contradicciones que sobre este tema se viven en la escuela actual: el 34,6% de los adolescentes evaluados declara que nunca pediría ayuda al profesorado si sufriera acoso de sus compañeros; para justificar su respuesta suelen argumentar quelos profesores de se cundaria están para enseñarte no para resolver tus problemas, aunque matizan que pedirían ayuda a un profesor que diera confianza. Estas respuestas reflejan la necesidad de ampliar las capacidades del profesorado para incrementar su eficacia educativa e involucrarse activa y creativamente en la prevención de la violencia. Las respuestas de los adolescentes al preguntarles qué hacen los profesores cuando se producen agresiones entre escolares, reflejan que el profesorado intenta 9