bajadores. Por ello, la famosa frase de venta de las prestaciones caló en amplios sectores de la población. Entrando de lleno en el período actual, lo primero que salta a la vista fue la actitud del presidente Chávez desde la campaña electoral, de colocar a la CTV como uno de sus principales enemigos a vencer, calificándola de burocrática y corrupta, frente a lo que la confederación respondió tomando la iniciativa y realizando un Congreso extraordinario a comienzos de 1999 en el cual se decretó la democratización de toda la organización sindical. Sin embargo, ese objetivo no se puso en práctica por razones que los propios protagonistas tendrán que responder. Continúan las investigadoras analizando el comportamiento del Estado respecto al movimiento sindical venezolano que ha conducido, afirman, a hablar de cuatro estrategias que se fueron desplegando sucesivamente en el tiempo, no de forma intencional y planificada, sino como resultado de la forma como se fueron desarrollando los acontecimientos y de los tropiezos que fue encontrando un objetivo que estuvo claramente formulado en el proyecto de Chávez desde un principio: doblegar a todas las organizaciones de la sociedad civil que pudiesen convertirse en una interferencia para el manejo pleno del poder. Tales estrategias fueron: 1. El control desde afuera 2. El control desde adentro 3. El desconocimiento de la CTV como actor laboral 4. El desmantelamiento del movimiento sindical desde abajo. El control desde adentro Con la denominación del control desde afuera, las investigadoras se refieren a los intentos de encasillar, limitar e impedir la acción del movimiento sindical durante los periodos 1999–2001. Durante ese periodo se tomaron un gran numero de disposiciones como intervención de sindicatos, prohibición de descuentos sindicales en el sector publico, congelamiento de cuentas 16 bancarias, etc. Este intento de control desde afuera, fue derrotado por la organización CTV cuando deciden renunciar en pleno a su comité ejecutivo y encargar a una junta de reestructuración la dirección momentánea de la central hasta el llamado a elecciones. Finalmente el gobierno, ante la conciencia de que habían fracasado en su intento de destruir a la CTV desde afuera, opta por participar a través de la FBT(Frente Bolivariano de Trabajadores), con la que dan inicio a una nueva estrategia, el control desde adentro, participando en el proceso electoral de la central CTV. A lo largo de la campaña se pudo apreciar como las fuerzas sindicales de la oposición llevaban una importante ventaja. El candidato pro–gubernamental fue mal acogido(el actual Ministro de Educación y Deportes Aristóbulo Istúriz), ya que fue visto como externo al movimiento sindical e impuesto con el objetivo de subordinarlo al gobierno. En cambio la CTV dio muestras de pluralidad al tener a todas las tendencias políticas representadas y al lograr conformar planchas con tendencias diversas en su seno, como fue el caso del FUT y de la plancha de Nuevo Sindicalismo y el Movimiento de Trabajadores 1º de Mayo. No obstante, en ese período existieron importantes factores de perturbación para lograr una verdadera recuperación del movimiento sindical. En primer lugar, el estatuto electoral impuesto por el CNE logró desmontar la estructura electoral interna de la confederación, imponiendo un sistema de asambleas que favoreció a los que mayor capacidad de manipulación tenían en este terreno, como era el sindicalismo afecto a Acción Democrática, el cual dio muestras de gran sectarismo, generando enfrentamientos internos y el descontento de las otras tendencias sindicales. En segundo lugar, la representante gubernamental María Cristina Iglesias(luego a cargo del Ministerio de Industria) creó un ambiente de zozobra permanente en la Comisión Electoral, en una actitud que podría interpretarse como de constante saboteo. Y en tercer lugar, el hecho de que se estuviese luchando contra un candidato gubernamental perjudicó la discu-
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