V Crisis de la integración andina y perspectiva suramericana Socorro Ramírez Comentaristas: Edgar Otálvora/ Luis Fernando Fernández La Comunidad Andina(CAN) está viviendo una transición en la que se encuentran procesos de fragmentación pero también, simultáneamente, redefiniciones que le pueden reasignar un nuevo sentido y un nuevo papel a esa comunidad. El hecho de que predomine esa fragmentación o una redefinición que relance la integración no sólo andina sino sudamericana dependerá de alguna manera de que el tema energético y de infraestructura se oriente en la perspectiva de profundizar la integración regional. La crisis andina no deriva de los momentos de firma reciente de los distintos tratados de libre comercio—algunos en entredicho, el colombiano en particular—. Es una crisis que se incubó tiempo a atrás. La CAN vivió simultáneamente una tensión entre la apuesta por una integración multidimensional y el personalismo abierto para hacerle frente al mundo global, para regular las relaciones con Estados Unidos, el socio mayoritario de cada uno de los países andinos. Esa tensión generó desarrollos muy positivos en la apuesta por una integración multidimensional que ahora se ha satanizado. En realidad, la Comunidad Andina, como meca43 nismo, en casi cuatro décadas acumuló todo lo que debe enfrentar cualquier sistema de integración multidimensional. Porque el sistema económico no se basó sólo en lo comercial—y lo comercial, hay que subrayarlo, ahora es visto con desprecio— y los socios andinos son los que han permitido lo poco o mucho de industria que tiene la región. El componente comercial de la integración andina ha sido de manufactura, un comercio sobre todo intraindustrial, porque a Estados Unidos se le venden bienes primarios, y es lo que durante un buen período permitió a la región una dinámica económica importante. En el período la CAN, además de lo comercial, hizo acopio de importantes desarrollos en temas ambientales, de biodiversidad, de desarrollo territorial, de integración y desarrollo fronterizo, en temas sociales e indígenas, una política migratoria, un esfuerzo de coordinación de política exterior, y lo más importante es que ha tenido instituciones supranacionales que han funcionado y que incluso si se evalúa su nivel de incumplimiento y se compara, por ejemplo, con las instituciones del Mercosur, han sido más eficientes. Por otro lado, los países miembros, al mismo tiempo que estaban aportando a esa integración multidimensional, progresivamente fueron flexibilizando ese esquema. Los primeros fueron Venezuela y Colombia, que firmaron a mediados de los noventa el G-3, que introducía una apertura importante en los Acuerdos para tener un comportamiento homogéneo frente a terceros países. Pero luego, en 1996, Bolivia ingresó a Mercosur, luego lo hizo Perú, y así se fue llegando hasta la Decisión 598 que autorizó a Venezuela a ingresar al Mercosur como
Print
Nuevos retos de la integración en América Latina y el Caribe : profundización o fragmentación del regionalismo?
Download single image
avaibable widths