VII Integración energética, seguridad regional y gobernabilidad democrática en América Latina Elsa Cardozo Comentaristas: Antonio De Lisio/ Rafael Quiroz Esta presentación busca darle una mirada política al papel que viene desempeñando y podría desempeñar la integración energética en materia de integración regional. En primer término, cabe señalar que la integración energética ha sido definida políticamente por diferentes líderes de la región de dos formas que parecen lo mismo pero no lo son. En un caso se percibe como una semilla para profundizar el proceso de integración, mientras que en el segundo se percibe como el elemento central, el componente que se va a poner en marcha para una nueva manera de integrarse y que es el factor presente en el nuevo discurso venezolano. Dos visiones distintas de lo que significa integración regional. Esto ocurre en un momento de auge de lo energético por la revalorización económica de los hidrocarburos, entre ellos la del gas, y por la revalorización política del factor energético que acompaña el contraste entre los grandes productores y exportadores y los más vulnerables importadores regionales. Un contraste que se ha hecho cada vez mayor y que ha puesto 55 a la vista tanto el potencial que tiene la energía como factor de integración en la región como el papel de una región tan heterogénea desde el punto de vista de la riqueza energética. Esto conduce, particularmente en los últimos dos años, a la situación de politización del tema energético y de“energización” del tema político. En este sentido, lo que ha venido ocurriendo en América Latina ha sido más para mal que para bien, en el marco de la posibilidad de mayor cohesión o a la tendencia a la fragmentación regional, a la posibilidad de profundización del regionalismo por lo que significaría una América Latina integrada energéticamente en términos de actividades económicas, en términos de gobernabilidad, por cuanto la integración energética bien administrada podría facilitar las condiciones económicas y sociales para la gobernabilidad y para la integración económica. Eso lleva a considerar el doble papel que desempeña la energía porque, además de los aspectos positivos asociados a la integración, también se trata de un tema que podría ponernos a todos muy nerviosos y llevar a la región al borde del colapso si se desenvuelve la integración en un contexto político altamente ideologizado y en términos que fragmenten y se rompan las posibilidades de cohesión. Por lo tanto, las preguntas a hacerse en esta materia son: — cómo podría la energía convertirse en un factor que contribuya a la genuina cooperación y no genere conflictos de competencias; — cómo construir un marco de institucionalidad estable en lugar de permitir su acelerado deterioro;
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Nuevos retos de la integración en América Latina y el Caribe : profundización o fragmentación del regionalismo?
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