GASPAR TOLÓN ESTARELLES Tendencias TENDENCIAS GLOBALES Globales En cuanto a la evolución internacional del sector minero, es útil relevar el proceso de apertura comercial y financiera que atravesaron los mercados mundiales de materias primas a lo largo del último cuarto del siglo XX. Para esta sección haremos foco, dada la divisoria de aguas ya mencionada entre rubros metalíferos y no metalíferos, en los primeros; siendo los segundos un ítem de mucha menor envergadura en lo que respecta a los flujos de valor agregado, comercio internacional e IED. Con la desintegración de los tejidos industriales al interior de las economías de América Latina, y tras la fuerte crisis en las finanzas públicas que signó la década de 1980, la explotación de recursos naturales en general, y la actividad minera en particular, perdieron progresivamente su rol de proveedoras de materias primas e insumos fundamentales para la actividad fabril local y aparecieron como una fuente más de divisas a través de la exportación de su producción en tanto commodity . Simultáneamente, la imposición de progresivas restricciones ambientales en las economías centrales a lo largo de las últimas décadas fomentó la relocalización de las explotaciones en la periferia. La desarticulación industrial en los países de América Latina fue acompañada por esquemas de regulación estatal que procuraron incrementar tanto los flujos comerciales como la captación de capitales externos; en gran medida mediante procesos de apertura comercial y financiera. En numerosos países con un acervo relevante de recursos minerales aún sin explotar, este fenómeno se vio acompañado por la liberalización de las normativas referentes a preservación de recursos naturales no renovables en tanto bienes públicos estratégicos. Las transformaciones mencionadas se entroncaron, en el caso de América Latina, en el proceso de reformas de cuño neoliberal implementadas por los gobiernos nacionales tras el llamado consenso de Washington a principios de la década de 1990: entre las fórmulas para sanear las finanzas públicas, erosionadas por las crisis de deuda e hiperinflación de la década previa –esto vale, entre otros países, para Argentina, México, Brasil y Perú-, los lineamientos del consenso proponían la utilización de activos públicos(entre los cuales se contaba una gran variedad de recursos naturales no renovables) como vía para la obtención de financiamiento, ya fuera mediante la privatización o la liquidación de los mismos(Williamson, 1989; Rodrik, 2006). Por su parte, las firmas abocadas a la explotación de recursos naturales participaron activamente del proceso de apertura, habiendo desarrollando a lo largo de las décadas precedentes una lógica de operaciones crecientemente global. En el caso de la minería metalífera, ya desde la década de 1970 el mercado mundial había atravesado un acelerado proceso de fusiones y adquisiciones. En efecto, el capital global abocado a esta industria se concentró como producto en una primera instancia del fuerte descenso en la demanda y, posteriormente, de la concentración del capital forzada por el incremento en los costos de explotación ante la escasez relativa de yacimientos. En efecto, a mediados de la década de 1970 la demanda de metales por parte de la industria occidental se redujo ante los aumentos en los precios de los hidrocarburos y el subsiguiente avance, por parte de las economías centrales, en procesos de sustitución de materias primas tradicionales y 8
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