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La situación social de Venezuela : balance y desafíos
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En medio de esa escasa valoración del debate en esa materia, en los últimos años cuando se consulta a la población por los aspectos mejor valorados del actual gobierno, destacan los componentes de la gestión social. Son muy discutibles los méritos existentes para que esa valoración alcance esos niveles de apoyo, aunque hay efectos de irradiación del prestigio de las Misiones Sociales hacia el resto de la gestión social, independientemente de sus resultados reales. Como dijimos antes, aspectos marcadamente deficientes de la gestión actual, como el desempeño en el sector vivienda, fueron valorados en los últimos años (sobre todo desde el 2004) de manera positiva por la población. Pero, la debilidad del debate público en materia de esta y otras políticas sociales contribuye probablemente a que se produzca ese tipo de valoración y a que se logren resultados menos efectivos que los que pueden aspirarse. En definitiva, es de esperar que una mayor atención y debate público sobre la política social contribuya activamente a una mejora de la calidad de esa política. Para cerrar esta reflexión, debe resaltarse que es fundamental que se dote de sostenibilidad a las mejoras sociales que se han generado en el país, lo que supone una fuente de financiamiento creciente que no puede ser proporcionada establemente por la renta petrolera. De allí la significación que tiene un acuerdo entre el sector público y privado para generar un crecimiento que pueda traducirse en mejoras sociales sostenidas para el país en el largo plazo. Es muy probable que si se reduce la bonanza petrolera que ha privado en los últimos 14 años y sobre todo desde el 2003, como ya ocurrió en 2009-2010, se hagan aún más evidentes las deficiencias de la gestión social que hemos intentado caracterizar panorámicamente en este texto. Debe recalcarse también que es primordial que se mejore la efectividad de la acción social pública puesto que, como se ilustró anteriormente, en medio de los grandes recursos financieros de los que ha disfrutado el país, se han hecho muchas inversiones discontinuas, ineficientes o de escaso impacto. Una mayor efectividad supone que los recursos que se destinen a lo social puedan generar más y mejores resultados y esto es totalmente factible, si se valora adecuadamente el esfuerzo en esta materia. Es básico que se jerarquicen prioridades reales y planes estables para la política social ante la diversidad de déficits que se registran, a pesar del importante aumento del gasto social en los últimos años. Es así como la gran mayoría de los niños de menos de 2 años carecen de alternativas de cuidado maternal; a pesar del importante incremento matricular, todavía cerca de un 30% de los niños de preescolar están fuera de ese servicio; persiste también una probable cobertura pendiente en primaria(estimada en un 5%) que no puede se desatendida; y también perdura cerca de un 40% de deserción en bachillerato lo que repercute muy negativamente en las oportunidades de desarrollo futuro de esos jóvenes. Pero igualmente es el caso de cerca del 40% de los adultos mayores de más de 60 años que no cuentan con pensiones de vejez. Y ello se extiende a otros sectores y a grupos vulnerables, que han sido desatendidos en muchas de sus necesidades o demandas específicas en los últimos años. Todos estos déficits requieren entonces 18