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Democracia, género y equidad : aportes para el debate sobre los mecanismos de acción afirmativa
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primera en el período actual. Aunque, como ya he­mos visto, la aplicación de la cuota a partir de 1992 ha tenido un efecto apreciable, en particular al interior del partido, no ha tenido un efecto«dominó» sobre el resto de los sectores de la coalición de izquierda. También hubo un intento no exitoso, de parte de la Red de Mujeres Políticas, una coordinadora interpartidaria, y de las Comisiones de Mujeres de cada partido, de incorporar la cuota en la reforma constitucional que se aprobó en diciembre de 1996. Durante todo el período, también jugaron un papel importante las organizaciones sociales de mujeres en mantener el tema en el tapete, organizando va­rios debates públicos y realizando investigaciones sobre el tema. 22 Ya frente a los resultados de las elecciones de 1984 las mujeres políticas y feministas uruguayas empe­zaron a plantear la subrepresentación de las muje­res como un problema para la consolidación demo­crática del país. Después de casi dos décadas de presionar, debatir, hacer lobby interno en sus parti­dos e implementar por su propia cuenta medidas orientadas a fomentar y apoyar un mayor ingreso de mujeres a los ámbitos de decisión –muy pocas ve­ces con más que un apoyo puramente discursivo de parte de las jerarquías partidarias masculinas– las mujeres políticas otra vez han llevado el tema de la cuota al ámbito legislativo. El último proyecto de ley, 23 que propone una cuota máxima de dos tercios de integrantes del mismo sexo en toda lista de candida­tos que se presente en las diversas instancias elec­torales, nacionales, departamentales o partidarias, fue firmado por cinco miembros de la llamada«ban­cada femenina» 24 , en representación de tres de los cuatros lemas. El proyecto ya ha tenido mejor suerte que los anteriores: en junio 2003 se aprobó por una­nimidad una versión modificada del proyecto en la Comisión Especial de Género y Equidad, abriendo paso a su tratamiento en el pleno de la Cámara de Representantes. El impacto de la aplicación de distintas formas de la cuota en Uruguay Como vimos más arriba, el potencial impacto de la cuota depende mucho de las particularidades del sis­tema electoral en el que se aplica. En esta última sección se propone testear la efectividad de tres ti­pos de cuota para el caso uruguayo, a través de si­mulaciones realizadas sobre los resultados de las últimas elecciones internas, nacionales(1999) y de­partamentales(2000). 25 Simulación 1: La cuota mínima por sexo de un tercio Ya en 1997 el politólogo Oscar Botinelli realizó una simulación, aplicando una cuota de una mujer cada dos hombres a los resultados a nivel nacional de los comicios de noviembre de 1994, partiendo«del su­puesto que los agentes políticos pondrán mujeres, por obligación legal, en el lugar mínimo exigido por la ley[...] y que en los casos en que hubo candidatas mujeres en lugares mejores, esto se mantiene». Su análisis arrojó los siguientes resultados. A nivel de los departamentos del Interior, se hubiera agregado una sola banca, en Canelones a la lista 2121, que ganó 3 bancas, mientras que en Montevideo hubie­ran salido electas dos más diputadas. En total, en­tonces, la participación de diputadas hubiera alcan­zado un 10%(de un 7%). A nivel del Senado, el im­pacto de la cuotificación habría sido mayor, saliendo electas cuatro senadoras adicionales, equivalente a un 20% de las bancas(en lugar de menos de un 7%). En suma, la tasa global de participación feme­nina en el parlamento en 1994 hubiera subido un poco más de cinco puntos porcentuales, a un 12,4% (ver Cuadro 4). Si repetimos el mismo ejercicio para las últimas elec­ciones legislativas, de 1999, siguiendo los mismos criterios que Botinelli –partir de los resultados reales y suponer que la cuotificación se aplicaría al tercer lugar, menos en esos casos en que una mujer ya haya ganado la primera o segunda posición– la apli­22 Los principales debates fueron organizados por: el Consejo Nacional de Mujeres(CONAMU), en 1989; la Red de Mujeres Políticas, en septiembre de 1993 y en mayo de 1997; y la Comisión Nacional de Seguimiento de los Acuerdos de Beijing, en agosto de 1997. 23 CRR 2280/2002. 24 La bancada femenina es una coordinación transversal interpartidaria de parlamentarias«con conciencia de género», creada en 2000 con el fin de promover distintas iniciativas legislativas en defensa de los derechos de la mujer y de mantener una coordinación permanente con diversos organis­mos estatales y organizaciones sociales para tratar distintos temas de género. A partir de esta figura, se ha producido una dinámica de fortalecimien­to y legitimidad recíproca de las mujeres en su gestión política y de gobierno, que señala el traslado definitivo al ámbito legislativo de una estrategia política –la de buscar la unidad en la diversidad– de largo arraigo dentro del movimiento de mujeres. 25 Las simulaciones se hicieron en base a las hojas de votación y de los y las candidatos proclamados electos, no los que luego asumieron la banca. 25