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Género, políticas públicas y promoción de la calidad de vida
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78 Magally Huggins Castañeda La violencia en sus diferentes formas de expresión es uno de esos procesos sociales complejos que atraviesa toda la estructura social de manera diferencial , y que no podemos simplemente reducir a la pobreza. La ecuación pobreza= violencia hace mucho tiempo que ha sido comprobado es más una explicación discriminadora y clasis­ta que una realidad. Por ejemplo, algunas investigaciones demues­tran los vínculos mayores entre robo y otros delitos contra la propie­dad y la pobreza, pero no podemos olvidar que la evasión de im­puestos en los casinos, el control del tráfico de drogas en un país o región, son formas de violencia que no son manejadas por los po­bres. Los delitos que recogen las leyes penales en general son aque­llos cometidos por los pobres, pero otras formas de violencia(que no siempre asumen formas físicas sino psicológicas, económicas, políti­cas entre otras, y que aparecen enleyes especiales), entre ellas la violencia intrafamiliar, se dan en todos los sectores sociales y, mu­chos de ellos, son cometidos por personas de las clases más benefi­ciadas económicamente. Si como afirma Bourguigñon 2 el factor económico principal que conduce a los individuos a involucrarse en la criminalidad sigue sien­do el ingreso que podrían obtener al permanecer en actividades le­gales en comparación con la utilidad esperada de la actividad ile­gal, en nuestros países es evidente que los ingresos debidos al tra­bajo legal son cada vez menores si los comparamos con los que pro­duce la ilegalidad; esto nos estaría hablando de beneficios de la ile­galidad más que de pobreza. Mientras más ganancia más inversión de dinero, tiempo y vidas. La violencia es, entonces, un proceso complejo que tiene tantas formas de expresión que hoy hablamos de violencias en plural, y por ende amerita respuestas incluyentes que se sustenten en visio­nes globales que hagan posible diseñar políticas que a mediano y largo plazo, permitan una mejor calidad de vida para los hombres y las mujeres de nuestras sociedades y, a corto plazo, disminuyan los indicadores de aquellas expresiones que mayor poder tienen de po­tenciar la violencia en la casa y en la calle. Desde la perspectiva de la calidad de vida que desarrollamos en el capítulo anterior con un enfoque transversal de género, afirma­2. En<http://www.google.co.ve/search?hl=es&q=bourguig%C3%B1on%2C+criminali­dad+y+desarrollo&meta=>.