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Género, políticas públicas y promoción de la calidad de vida
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Género, políticas públicas y promoción de la calidad de vida 83 Entendiendo la violencia desde la Estrategia de Promoción de Calidad de Vida La primera consideración es que la violencia es una acción huma­na, sea cual sea su forma de presentarse. Saúl Franco lo dice muy claramente: Es forma aprendida de relacionarse(...) Es, entonces, actividad racional e inteligente. Y es una realidad relacional, no una materialidad constante (...) Conlleva todas las complejidades de las conductas humanas en cuya génesis se entrecruzan razones y afectos, intereses y poderes. No es fata­lidad de la especie, sino una de las posibles opciones de la especie para la realización de su ser y sus proyectos(Franco, 1999, p. 3). Al ser forma aprendida de relacionarse, la violencia puede ser deconstruida a fin de producir nuevos aprendizajes en el ser huma­no que permitan la solución de conflictos de manera no violenta, es decir, sin producir daño a ninguna persona o a sus bienes, y no por vías ilegales o ilegítimas que dañan a otr@s o a mismo. Para ello y como punto de partida, es urgente y posible generar condiciones de vida en las cuales los seres humanos vean limitadas al mínimo –y no estimuladas– las posibilidades de aprender la violencia como forma de relación, de resolución válida de conflictos o como forma de vida. Lograr esto tiene que ser un compromiso de Estado y sociedad ya que, como señalamos antes, la complejidad de las violencias requie­re de acciones coherentes, coordinadas y que articulen diversos ac­tores desde múltiples ámbitos institucionales y comunitarios inclui­da la institución familiar. Deconstruir la violencia como forma de relación, resolución de conflictos y modo de vida, requiere implementar procesos de trans­formación económicos, culturales, sociales, legales, políticos, educa­cionales y comunicacionales, con un compromiso colectivo y no con acciones impulsivas e inmediatistas que no hacen más que potenciar el problema en sus diferentes expresiones, y cuya meta sea construir una sociedad para y por la paz. La perspectiva de las necesidades humanas como punto de partida para el diseño y programación de las políticas sociales en torno a la violencia, nos permite una visión más coherente y amplia de la pro­blemática y de las posibles alternativas de acción. En el caso de la violencia y sus diferentes expresiones, nos ayuda a desarrollar una