Capítulo VI LA FORMACIÓN DE LOS DOCENTES Carlos Manterola Introducción Hoy se acepta en el común de los países que la educación es un derecho fundamental de todas las personas y un deber del Estado, y sus repercusiones se resaltan cuando se afirma que la educación favorece el progreso social, económico y cultural, la tolerancia y la cooperación internacional como base de la democracia y, además, porque ella puede contribuir a lograr un mundo más sano, más próspero y ambientalmente más puro(Jomtien, 1990; Dakar, 2000). También se reconoce, especialmente entre los gerentes de la educación que pretenden llevar a cabo líneas de acción, ya sean de ámbito local, regional, nacional e internacional, que si no se toma en cuenta a los educadores del plantel, tanto en la generación de la política como en su desarrollo y posterior evaluación, es imposible lograr las metas propuestas(Tedesco). Pero, simultáneamente, la formación del profesorado, así como el trabajo de la enseñanza se encuentran en nuestro país en el centro de las acciones políticas educativas, optando por caminos que parecen presentar alternativas distintas a las tradicionales, pero que han sido poco discutidas. Este trabajo sobre la formación docente en dos partes, se ha estructurado en dos partes. La primera, muestra la interpretación de cómo se entiende hoy la actualización y el perfeccionamiento profesional de los educadores, para ello se analiza el tema desde los ámbitos micro, mesos y macro. En la segunda parte se muestran nuevas ideas para concebir y llevar a la práctica una propuesta alternativa para la formación de los docentes, al imbricar esencialmente las políticas de
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