3. De la crisis a los programas augurales del 2003 Buena parte de las innovaciones en este campo institucional encontraron su principal base de apoyo y promoción en una auténtica voluntad « institucionalista» de parte del Foro Consultivo Económico y Social y, de manera especial, de algunos de sus integrantes, como la Coordinadora de Centrales Sindicales del M ERCOSUR . Entre otras muchas comunicaciones de similar tenor que podrían citarse, en la XII Reunión Plenaria del FCES, celebrada el 7 de octubre de 1999 en Montevideo, este organismo convocaba a«Fortalecer la estructura institucional del M ERCOSUR ya que la presente crisis ha puesto de manifiesto la insuficiencia de los actuales instrumentos del proceso de integración...». 10 En esa dirección, los integrantes del FCES no sólo reclamaban una mayor participación de los actores de la sociedad civil sino que con igual énfasis enfatizaban acerca de la necesidad de consolidar también el rol de los Parlamentos como ámbitos centrales del proceso de integración. Decía por ejemplo a este respecto la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, en un pronunciamiento fechado en Asunción el 9 de octubre de 1994:«Las centrales sindicales de la región también tienen preocupación por el contenido democrático del proceso. Debe existir una mayor y mejor participación de las representaciones sociales y de los Parlamentos. Este último aspecto es muy claro si partimos de la base que las decisiones del M ERCOSUR , para que tengan vigencia en cada Estado, necesitan, frecuentemente, ratificación parlamentaria». 11 Por múltiples razones, luego del colapso político y financiero de la Argentina durante los años 2001 y 2002, con su fortísimo impacto en toda la región, esta voluntad institucionalista no sólo se consolidó sino que comenzó a producir impactos y resultados importantes. El 18 de febrero del 2001, reunidos en la Quinta Presidencial de Olivos y teniendo como anfitrión al entonces novel Presidente argentino, Eduardo Duhalde, los Presidentes y Ministros de Relaciones Exteriores de los cuatro países del M ERCOSUR firmaban el largamente esperado «Protocolo para la Solución de Controversias en el M ERCOSUR ». 12 Este paso fundamental en la consolidación institucional del bloque, demanda largamente postergada en particular por los recelos y vetos del Brasil en la materia, implicaba sin duda un avance sustantivo y revelaba que, tal vez, la situación de críticas dificultades económicas y sociales de la región podía configurar un escenario propicio para darle un mayor ritmo al proceso integracionista. Lo ocurrido durante la Cumbre del M ERCOSUR , celebrada en julio de 2002 en Buenos Aires, vino a confirmar ciertas hipótesis y percepciones: la crisis económica y financiera, con sus múltiples consecuencias(inestabilidad de los mercados, gravísimos deterioros sociales, debilidad alarmante de los gobiernos, relacionamiento cada vez más difícil con los organismos financieros internacionales, etc), coadyuvaban a que, si no todos, la mayoría de los países de la región apostaran al M ERCOSUR como alternativa cierta a la coyuntura crítica. Ello suponía darle más consistencia política al proceso integracionista, lo que entre otras cosas implicaba más y mejor institucionalidad. Todo parecía conducir a que quien debiera asumir el liderazgo de este nuevo giro fuera sin duda Brasil, no sólo por su condición de potencia mayor en la región sino también porque en el pasado, como hemos señala10 Cfr.«MERCOSUR/FCES/RECOMENDACIÓN Nº 3/99». 11 Cfr.«Propuesta de las centrales sindicales del Cono Sur a la estructura institucional del M ERCOSUR », Asunción, 9 de octubre de 1994. 12 Cfr.«Protocolo de Olivos para la Solución de Controversias en el M ERCOSUR », Olivos, Provincia de Buenos Aires, 18 de febrero de 2002. El mismo constaba de 56 artículos, insertos en 14 capítulos, en los cuales se definía con precisión las pautas, ámbitos y procedimientos del sistema de solución de controversias, acordándose aspectos como las negociaciones directas entre las partes, la posibilidad de intervención del Grupo Mercado Común, el procedimientos arbitral ad hoc, los procedimientos de revisión, los alcances de los laudos arbitrales, etc. De hecho, este Protocolo ya estaba acordado y pronto para firmarse en diciembre del 2001, pero la caída del entonces Presidente argentino Fernando De la Rúa, coincidente con la Cumbre de Montevideo, obligó a su postergación. 16
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Parlamento regional y sociedad civil en el proceso de integración : una nueva oportunidad para "otro" MERCOSUR?
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