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Parlamento regional y sociedad civil en el proceso de integración : una nueva oportunidad para "otro" MERCOSUR?
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manifiesto. Mientras el Presidente brasileño se quejaba de«las voces pesimistas que magnifi­can las dificultades» en momentos en que el M ERCOSUR revela«un gran poder de atracción» (en referencia a la ampliación del número de países asociados al bloque) que le otorgará más poder de negociación en torno al proyecto del ALCA o ante la Unión Europea, fiel a su estilo, el Presidente argentino no escatimó críticas. «Los dichos –señaló– siguen lejos de los he­chos.() Las decisiones presidenciales no se reflejan en la mesa de negociaciones posterio­res, donde parecen primar los problemas co­yunturales locales por sobre la perspectiva re­gional.» Más allá de los gestos y de los chisporroteos en las declaraciones y actitudes enfrentadas, lo cierto es que lo ocurrido y sobre todo lo resuelto en Ouro Preto nos deja un balance muy cerca­no al que sintetizara tan bien Félix Peña. 5. El bienio 2004–2006 y algunas de sus claves Durante los últimos dos años, luego de esa in­flexión de expectativas que significó la Cumbre de Ouro Preto, la trayectoria global del M ERCOSUR no ha resultado auspiciosa ni invita ciertamente al optimismo. Sin embargo, tal vez el tipo de ba­lance ponderado, ensayado por Félix Peña para evaluar la Cumbre de diciembre de 2004, sirva también como pauta sensata para considerar con mayor precisión analítica lo ocurrido durante este último bienio en el proceso de integración regio­nal. De todos modos, no parece ser tiempo de autocomplacencia sino más bien de un sinceramiento efectivo como sustento para una acción reformista y renovadora del funcionamien­to del proceso de integración. En este sentido, resulta difícil no coincidir con la«Declaración de Córdoba» emitida por la Coordinadora de Cen­trales Sindicales del Cono Sur el 21 de julio de 2006:«El funcionamiento del M ERCOSUR –dice en uno de sus pasajes medulares– está escindi­do del proyecto de integración que queremos, porque no contempla la necesaria articulación entre las diferentes políticas que deberían ser tenidas en cuenta para orientar nuestras econo­mías hacia el desarrollo productivo y social.» 28 Los giros del M ERCOSUR como proceso de inte­gración no pueden descontextualizarse de lo acontecido durante el último tiempo en el pano­rama político regional y de la situación vivida por los otros procesos de integración a nivel hemisférico. En lo que refiere al primer punto, parece ya evidente lo infértil de aferrarse al«es­pejismo» de la«afinidad ideológica» de los go­biernos de los Estados Partes como motor de una transformación positiva del M ERCOSUR . Para profundizar sobre ese punto, habría que problematizar primero si realmente ha habido«un giro a la izquierda» en los gobiernos de la región y, en caso de aceptarlo, analizar con rigor cuáles son los límites y alcances de su contenido en materia de políticas específicas(indagando, por ejemplo, en los discernimientos entre izquierdas clásicas,«progresismos», movimientos nacional populares, etc.). Asimismo, habría que advertir hasta qué punto el advenimiento de esos nue­vos gobiernos en la región ha promovido(directa o indirectamente) o al menos ha coincidido con el retorno de intereses sectoriales, nacionalistas y políticos, la mayoría de ellos no muy proclives a apuestas y sobre todo a sacrificios prointegra­cionistas. Lo que ya resulta poco discutible es la confirmación de que los procesos de integración no se consolidan desde las«afinidades ideológi­cas» de los gobiernos sino que requieren la soli­dez de construcciones institucionales entre dife­rentes. Otra nota insoslayable del panorama político regional tiene que ver con la persistencia de si­tuaciones de inestabilidad política, con la conti­nuidad de la crisis de los partidos y de las for­mas de la representación(de la mano del auge de movimientismos, personalización de la polí­tica, desprestigio de los Parlamentos, etc.), con la consolidación de muy fuertes cambios en los mapas nacionales y regionales de movimientos y actores sociales, con la permanencia de vie­28 Cfr.«Coordinadora de Centrales Sindicales del Conos Sur. Declaración de Córdoba», Córdoba–M ERCOSUR , 21 de julio de 2006. 24