Entre los países andinos, no obstante el esfuerzo que se refleja en el capital institucional del Acuerdo de Cartagena, se ha acentuado la histórica tendencia a la fragmentación. El ya mencionado retiro venezolano –incluida su ambigüedad(Sainz Borgo, 2007)- no sólo es explicable a partir del rechazo expreso a las negociaciones de libre comercio con EEUU con el que fue argumentado. Las críticas del gobierno venezolano al modelo de integración andina fueron expresión internacional temprana de lo que se fue perfilando como una política exterior en disposición a reconfigurar liderazgos y reglas económicas y políticas de la integración. Quepa también añadir, que ello ocurrió en circunstancias subregionales e institucionales, de suyo difíciles para el acuerdo andino, en las que ya se evidenciaba la intensificación de la conflictividad subnacional, la volatilidad económica y social, y la dispersión de ese esfuerzo integrador. todo ello en un contexto internacional favorable a la bilateralización de los acuerdos comerciales y la fragmentación del regionalismo(Steinberg, 2007). 3. Países claves y su proyección regional Para comprender los retos planteados en materia de integración, gobernabilidad y seguridad, no sólo es necesario mirar el complejo conjunto regional y el precario estado de los esfuerzos subregionales de integración. Conviene considerar el peso de algunos países que, por su posición geopolítica y por la naturaleza de sus compromisos en los tres ámbitos, pueden ser tenidos por actuales o potenciales factores clave ante los desafíos que nos ocupan. - México: tiene ante sí el reto de resolver sus focos de conflictividad sociopolítica interior, atender su relación tan cercana e importante con Estados Unidos y cultivar vínculos con los países centroamericanos –como lo viene haciendo a través del nuevo impulso y extensión a Colombia del PPP- y con los de América del Sur, como lo viene haciendo a través de acercamientos al MERCOSUR y a la CAN. - Colombia: enfrenta el desafío de avanzar rápidamente para crear las condiciones que permitan la solución negociada de su conflicto interno antes del final del segundo mandato de Álvaro Uribe Vélez, para lo cual debe cultivar(con persuasión y presión) la alianza con Estados Unidos –por el apoyo material que significa para la política de “seguridad democrática”- a la vez que necesita cuidar el desarrollo y oportunidades internacionales para la economía(incluidos el espacio de integración andino, si es posible y, en todo caso, la relación económica con Venezuela; el TLC con EEUU; el PPP con el istmo centroamericano y México), evitando confrontaciones innecesarias con el gobierno venezolano, de rasgos políticos y económicos tan opuestos. - Chile: se encuentra en la complicada coyuntura que plantea el final de la concertación, lo que exige de la presidenta Michelle Bachellet especial capacidad para la negociación nacional; internacionalmente, requiere iguales o mayores destrezas, para asegurar el suministro energético del que depende la próspera economía chilena, evitar confrontaciones con los vecinos sin acceder a condiciones –territoriales o energéticasinteriormente inaceptables, y mantener el margen de maniobra para negociaciones económicas bilaterales sobre las que se ha asentado el éxito comercial chileno. - Argentina: tras haber superado la etapa más difícil de la crisis financiera y las negociaciones internacionales en esa materia –con apoyo financiero fundamental de Venezuela- el discurso aguerrido del presidente Néstor Kirchner y su distanciamiento de importantes foros y encuentros internacionales va dejando espacio, al ritmo de la campaña electoral, para el nuevo estilo y las nuevas prioridades perfiladas por la candidatura de la señora Cristina Fernández de Kirchner. Con mayor presencia 7
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Integración, gobernabilidad y seguridad regional en la América Latina de los inicios del siglo XXI : bajo el signo de la fragmentación
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